
Oscar Marcos, managing director de la agencia SOUL
Oscar Marcos, managing director de la agencia SOUL, compartió con PRODU su opinión frente a la evolución del rol del Community Manager en el ecosistema digital actual. Para el ejecutivo, este perfil dejó de ser exclusivamente operativo y hoy cumple una función estratégica clave en la construcción de marca, contenido y comunidad.
Por: Oscar Marcos, managing director de la agencia SOUL
Comencé mi carrera como community manager; respondí comentarios, mensajes, programé publicaciones, lidié con muchos reclamos, reporté métricas y el sentimiento de cada interacción manualmente (antes de la IA). Por lo que parto dejando claro que no hablo del rol desde la teoría, sino desde la práctica. Voy al grano: el Community Manager ya no es el mismo.
El CM era el “encargado de redes”. ¿Qué hacía? Publicar, moderar, responder y reportar. Un rol fundamental, pero operativo. Hace años que “le quedó chico”, por lo que exigían plataformas masivas como TikTok e Instagram con algoritmos más complejos y una competencia constante por la atención. Lo operativo no bastaba.
Me sorprende hasta hoy ver en LinkedIn personas que critican ofertas laborales por pedir que un Community Manager sea creativo, grabe, edite, sea rostro y mida resultados. Y ojo: pedir cinco cargos por uno no está bien (y si es así, es un problema). Sin embargo, el foco está en la confusión entre “sobreexigencia” y la evolución de un cargo.
Hoy, un buen community manager no puede ser solo un “monitor reactivo”; tiene que ser estratega y ejecutor. Es quien mejor entiende el contexto de la marca, lo vive día a día, por lo que quién mejor que él para proponer ideas, grabar, editar desde su entendimiento de lo que funciona, publicar desde su expertise y medir lo que realmente importa. No es asumir más roles; es participar del proceso completo. Y hoy las herramientas facilitan ese recorrido: Canva, CapCut y múltiples soluciones de IA redujeron la barrera técnica.
Si observamos a los creadores de contenido más exitosos, todos comenzaron abarcando el 100% del proceso. Hay aspectos que no se pueden delegar, porque entienden el relato, la ejecución y la optimización basada en resultados. Cuando una marca adopta esa lógica, el impacto es distinto.
¿Es más exigente? Sí. ¿Requiere un perfil con mayor criterio digital y creativo? También.
Por eso, en lugar de limitar el rol al servicio al cliente y a la redacción básica, es necesario ampliar su relevancia y responsabilidad, apoyándolo con IA y con equipos que complementen tareas específicas como diseño avanzado o campañas de inversión. El punto no es “hacer de todo”, sino hacer todo lo que aporta valor y derivar lo que requiere otra especialización.
“Community manager” ya no alcanza para describir lo que hoy se espera de quien gestiona contenidos y comunidades. En este Día del Community Manager, la invitación es a repensar el rol, valorarlo distinto y proyectarlo con una mirada más estratégica.