TELEVISIÓN

Jorge Antonio González de Black Hole Enterprises: Simón nos abrió puertas a todos los que estamos en ella

2 de abril de 2024

Flor Antonia Singer

Jorge Antonio González

El éxito que ha tenido la película independiente Simón, la ópera prima del director Diego Vicentini, es parte de un milagro, según uno de sus productores, Jorge González. Después de un buen desempeño en festivales y en exhibiciones en unos 14 países, Netflix firmó un acuerdo de licensing para tener la producción en su catálogo de títulos, de las pocas venezolanas en la plataforma.

“El proceso de Simón ha sido como un milagro, pero la clave de haber logrado ese acuerdo y haber llegado a Netflix es la calidad de la producción. Puedes tener un millón de proyectos, aunque la gente crea que no son interesantes para el mundo, si tiene mucha calidad, una comunidad muy grande que la estaba respaldando y apoyando atrajo a Netflix” cuenta González.

Representantes de Netflix en EE UU asistieron a una función en Los Ángeles. Cuando terminó la proyección, los realizadores hicieron el llamado a los asistentes a tender un puente con las plataformas y resulta que estaban entre el público. Estos los pusieron en contacto con Netflix LatAm y surgió el acuerdo de distribución en Latinoamérica y España por tres años. Más de 2 millones de visualizaciones —en Netflix, salas de cine y bajo alquiler en la página web de la película— ha tenido la película basada en hecho reales que cuenta la historia de un joven que manifestó en las protestas antigubernamentales en Venezuela, estuvo preso y fue torturado. En el exilio intenta buscar asilo y recomponer su vida luego del trauma vivido durante los conflictivos años bajo el chavismo en su país.

González ha seguido la evolución de los números desde que se estrenó hace un mes en la plataforma. “Desde el primer día se posicionó en el puesto 1 en Venezuela. El segundo seguíamos de primeros en Venezuela y ya estábamos en el puesto 10 de Chile. Al tercer día estábamos en el top ten de ocho países, luego en 12 países y al quinto día en España y luego entramos en el top ten mundial”. La película se posicionó en el puesto 6 de las películas de habla no inglesa en Netflix. “Ha sido un milagro Simón que ha alcanzado tanto, una película independiente, de bajo presupuesto, sin actores clase a y un director debutante y con tema venezolano. Eran cinco elementos en contra”.

Antes de llegar a Netflix, la película también obtuvo una nominación en los Goya y generó una conversación en redes sociales que ha hecho que sumen más de 100 mil seguidores. La exposición que les da Netflix es un capital que esperan aprovechar. “Simón nos abrió las puertas a todos los que estamos en ella. Para Diego Vicentini especialmente, que ha demostrado con su ópera prima que está listo para proyectos grandes porque es un crack”.

Simón todavía tiene camino de distribución que recorrer y paradas en los premios regionales de cine como Ariel o Platino. En Venezuela, en los Premios Soto de la Academia Venezolana de Cine, se llevaron 12 galardones de los 14 para los que estaban nominados.

PÚBLICO EN LA DIÁSPORA
La migración ha dispersado a los talentos venezolanos de la que alguna vez fue una potente industria audiovisual, pero también al público. De la crisis en el país, han surgido oportunidades que comienzan a cristalizar con películas como Simón y otras que están impulsando cineastas desde afuera.

“Veo un renacimiento del cine venezolano y me siento infinitamente orgulloso de que Simón esté marcando ese renacimiento. Hay producciones poderosas, atrevidas en temáticas, se dio el paso de denunciar de manera directa los crímenes de lesa humanidad que están ocurriendo. Vienen tiempos muy buenos para el cine venezolano, lo estoy palpando por muchas llamadas y reuniones que he tenido” cuenta González, que emigró de Venezuela hace ocho años, ha trabajado como productor para Telemundo y con Black Hole Enterprises se embarcó en Simón.

El productor advierte que aunque se puede asumir que la enorme migración de venezolanos por la crisis política y la emergencia humanitaria en su país —cerca de 8 millones, según las agencias de Naciones Unidas— se convierte en un mercado cautivo para cualquier producción que toque las temáticas del país, no hay que asumirlo como un público cautivo de antemano. Eso no asegura que esa gente va a ver los contenidos, la calidad del producto cuenta. Si hacemos productos de calidad en que las actuaciones sean impecables, la fotografía sea acertada, que la puesta en escena sea memorable, cuando pasan todas estas cosas el público venezolano va a responder. Tenemos que seguir ganándonoslo”.