
Especial Región Andina
La industria audiovisual de la Región Andina atraviesa un momento de transformación. Colombia y Perú, junto con los demás mercados que integran este territorio, están consolidando capacidades de producción, desarrollando nuevos modelos de negocio y fortaleciendo un ecosistema que cada vez despierta mayor interés dentro y fuera de América Latina.
No se trata solamente de contar con buenas locaciones o talento creativo. La competencia por atraer producciones y proyectos internacionales pasa hoy por la combinación de infraestructura, incentivos, profesionales especializados, capacidad de adaptación y, sobre todo, historias capaces de conectar con audiencias locales y globales.
Este Especial Región Andina 2026 de PRODU recorre precisamente esa evolución: quiénes están produciendo, qué historias se están contando, hacia dónde se mueve el negocio y cuáles son las oportunidades que comienzan a abrirse para la región.
Colombia ocupa un lugar central en este nuevo escenario. Su diversidad geográfica y cultural se ha convertido en uno de sus principales activos para la producción audiovisual. Desde Bogotá y Medellín hasta los Llanos, los páramos y las regiones selváticas, el país ofrece una variedad de territorios que permite construir universos narrativos muy diferentes.
El caso de Cien años de soledad es especialmente significativo. La adaptación de la obra de Gabriel García Márquez, producida por Dynamo para Netflix, convirtió distintos espacios de Colombia en el universo visual de Macondo y exigió una operación de producción de gran escala, con locaciones naturales, sets construidos y equipos desplegados durante un extenso período.
Pero el potencial colombiano va mucho más allá de las grandes producciones internacionales. Compañías como Caracol Televisión o Estudios RCN, o productoras como Laberinto Cine y Televisión y CMO muestran cómo el conocimiento del territorio, la diversidad de escenarios y la experiencia del talento local pueden convertirse en ventajas competitivas para desarrollar ficción y documental.
Medellín, por su parte, continúa posicionándose como un destino atractivo para cine y televisión, con una oferta de locaciones que ya ha sido aprovechada por producciones nacionales e internacionales.
En Perú, el momento también es de oportunidad. El país busca aprovechar sus capacidades de producción, su diversidad de locaciones y una nueva generación de incentivos para posicionarse como destino audiovisual internacional.
La conversación ya no se limita a producir para el mercado local. Compañías como América Multimedia y Del Barrio Producciones identifican una oportunidad para convertir al país en un hub capaz de atender producciones por encargo, generar alianzas internacionales y atraer proyectos de plataformas y compañías extranjeras.
La infraestructura también comienza a ocupar un papel estratégico. Los estudios y las capacidades instaladas en lugares como Pachacámac forman parte de una apuesta por ofrecer un servicio integral a producciones que buscan eficiencia, talento y condiciones competitivas.
El desafío será transformar este potencial en un ecosistema sostenible, capaz no solo de atraer proyectos, sino también de generar propiedad intelectual, empleo especializado y nuevas empresas alrededor de la producción.
Mientras la producción busca nuevas oportunidades, las compañías de televisión y contenidos enfrentan otro reto: cómo competir por la atención de audiencias cada vez más fragmentadas.
En Colombia, RCN trabaja en nuevas formas de medición que buscan entender el consumo de una misma audiencia entre televisión, radio, streaming y redes sociales. En Perú, Latina Televisión explora nuevas fórmulas comerciales y plantea una mayor participación de los anunciantes dentro de los contenidos. Y en Bolivia, Red Uno apuesta por formatos originales como La gran batalla para fortalecer la producción local en el prime time.
Son ejemplos de una misma transformación: el negocio audiovisual ya no puede analizarse desde una sola pantalla ni desde un único modelo de ingresos.
Las fronteras entre televisión abierta, plataformas, redes sociales, publicidad y producción independiente son cada vez más permeables. Para los jugadores de la Región Andina, esta transformación representa un desafío, pero también una oportunidad para encontrar nuevas formas de crear, distribuir y monetizar contenidos.
El atractivo de la Región Andina está, precisamente, en la combinación de elementos que durante mucho tiempo fueron analizados por separado: historias locales con potencial internacional, talento creativo, diversidad de territorios, infraestructura creciente y mercados que comienzan a diseñar mejores condiciones para la producción.
Este especial reúne las voces de productores, ejecutivos, canales, plataformas y compañías que están participando de esa transformación.
Sus experiencias permiten observar un mercado que no es homogéneo, pero que comparte una misma necesidad: profesionalizarse, atraer inversión, desarrollar capacidades y encontrar su lugar en una industria audiovisual cada vez más global.
La Región Andina tiene historias que contar, territorios para filmarlas y talento para convertirlas en contenidos. Ahora busca demostrar que también puede ser uno de los grandes espacios de producción y crecimiento de la industria audiovisual latinoamericana.
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lunes, 17 de agosto de 2026 |
Red Uno consolida su formato original La gran batalla en el prime de Bolivia