CINE

Maite Alberdi en su primer documental mexicano: “Un reto hacer ficción con la mirada subjetiva de Alejandra en Un hijo propio

Aliana González | 13 de agosto de 2026

La directora Maite Alberdi (al centro) junto a los productores Maximiliano Sanguine y Sandra Godínez en la entrevista sobre la película documental Un hijo propio de Netflix

Un hijo propio estrenó en Netflix este 13 de agosto. La película ofrece una mirada íntima sobre la historia real de Alejandra Marín, quien, tras desear tener un hijo y sentirse presionada para hacerlo, finge estar embarazada. La mentira llega a niveles insostenibles, hasta que opta por llevarse al bebé de otra mujer. El caso, que fue mediático en México, es el tema del primer documental mexicano de Maite Alberdi, dos veces nominada al Óscar.

Es una producción de Gato Grande para Netflix, dirigida por Alberdi, quien también es productora ejecutiva. La producción es de Sandra Godínez, Carla González Vargas y Maximiliano Sanguine. Megan Espinoza es coproductora. La edición de Carolina Siraqyan. El guion de Julián Loyola y Esteban Student. La dirección de fotografía de Sergio Armstrong A,C.C e Ignacio Miranda. El diseño de producción de Estefanía Larraín.

FICCIÓN Y DOCUMENTAL

En entrevista con PRODU, Alberdi explicó el desafío que para ella implicó este formato, en el que, para darle a la historia el punto de vista humano que requería, incorporó una parte de ficción. Pero la ficción es el relato de Alejandra sobre los hechos, que no siempre se ajusta a la verdad.

la cineasta chilena Maite Alberdi presentó su primer documental mexicano Un hijo propio, con una proyección especial y un conversatorio posterior junto con los productores Sandra Godínez y Maximiliano Sanguine, moderado por la cineasta Elena Fortes.

De izquierda a derecha: Mayra Batalla (actriz), Maximiliano Sanguine (productor), Ana Celeste Montalvo (actriz), Maite Alberdi (directora), Armando Espitia (actor), Sandra Godínez (productora), Luisa Guzmán (actriz)

“Fue muy desafiante. Lo definiría como la puesta en escena de la visión subjetiva de Alejandra y de lo que ella se cuenta a sí misma para sobrevivir y vivir en su entorno”, explicó Alberdi. Explicó que gran parte de lo narrado por Alejandra sobre lo ocurrido es lo que realmente vivió, pero también “construcciones derivadas del trauma”. Aclaró que no es una ficción ni una recreación de los hechos.

Por eso, explicó Alberdi, la estética de la parte de ficción de la película es la de un cuento de hadas, con el rosa como color predominante. “Qué choca con la realidad cuando ella tiene que enfrentarla”, comentó. Se trata de una historia que también aborda la salud mental, así como las exigencias de desempeñar el rol de madre en la sociedad latinoamericana.

EL RETO DEL RODAJE: DOS PELÍCULAS EN UNA

Maximiliano Sanguine, productor ejecutivo, comentó que también fue un reto iniciar el rodaje de la película de forma tradicional —como se aborda en todo documental—, realizando entrevistas, investigando e incorporando las voces durante el proceso de desarrollo. “Fueron apareciendo diferentes desafíos e hitos durante la investigación y el desarrollo, que llevaron a Maite a tomar la decisión de dar voz a este personaje para poder acercarse y empatizar con la historia”, dijo Sanguine.

Este proceso, confesó, les hizo darse cuenta de que tendrían que realizar dos películas en paralelo: el documental y la parte de ficción.

Un hijo propio para Netflix

La productora Sandra Godínez comentó que otro reto fue hacer coincidir las referencias del archivo original con la parte de ficción. “Teníamos que hacer casi una calca porque más adelante en la película se vería el archivo. Fue un gran reto, pero nuestra diseñadora de producción, Estefanía Larraín, nos apoyó con toda su experiencia.

MUJER=MADRE

El tema de la maternidad como sinónimo del rol de la mujer está muy presente en Latinoamérica. Maite Alberdi dice que, aunque el caso mexicano que retrata en la película tiene particularidades vinculadas a esta cultura, hay muchos referentes sobre el mismo tema en toda Latinoamérica.

Afirmó que se trata de un tema que hay que abordar a nivel continental, no solo en México. “Hay presiones invisibles que tenemos las mujeres y que incluso nosotros mismos, a veces, ejercemos sin darnos cuenta. Preguntas inconscientes que parecen inofensivas, pero que van generando dolores profundos en el otro”.

Agregó que es muy notorio que en el caso de Alejandra, nadie la vio. “Hay que preguntar cómo nadie se dio cuenta, en tantos meses, de que no estaba embarazada. No la vio su familia, no la vio el doctor que la atendió y no recibió atención de salud mental por haber sufrido tres pérdidas. Sí, la tuvo al entrar a la cárcel, pero no la tuvo al tener tres abortos espontáneos. Entonces, hay una responsabilidad social que no es solo de las instituciones, sino que todos somos parte de ella.

Diario de Hoy

viernes, 14 de agosto de 2026

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