
Un hijo propio, documental mexicano que estrenará en Netflix en agosto de 2026
El largometraje documental Un hijo propio, dirigido por la cineasta chilena nominada al Óscar, Maite Alberdi (El agente topo, La memoria infinita) , afina los detalles para su desembarco global en la pantalla de Netflix el próximo mes de agosto.

La productora mexicana Sandra Godínez, junto a la directora chilena Maite Alberdi y Maximiliano Sanguine, durante la presentación del documental Un hijo propio en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara
En una entrevista para PRODU, la productora mexicana Sandra Godínez (Las tres muertes de Marisela Escobedo, 1994) desveló las complejidades de este proyecto. Un hijo propio marca el debut de Alberdi filmando en territorio mexicano, bajo una producción que entrelaza el rigor de la investigación documental con una cuidada dramatización actoral.
“Hacer esta película sacó a Maite de su zona de confort porque era una historia difícil. Y además, tenía lugar en un país que no era el suyo”, comentó Sandra Godínez.
Explicó que un gran reto técnico de la producción fue integrar la visión de la directora chilena Maite Alberdi en un contexto puramente mexicano. Y asegurar que la narrativa conservara la identidad y los estándares locales, para que el público de México se sintiera identificado.
La producción de Un hijo propio implicó un minucioso proceso de desarrollo. Este se inició en septiembre de 2022 y culminó en enero de 2026. La cinta aborda la historia real de Alejandra. Se trata de una mujer asfixiada por el deseo de maternidad y la presión social, que finge estar embarazada. La situación desencadenó un complejo entramado de mentiras con graves consecuencias.

Un hijo propio de Netflix cuenta con las actuaciones de Ana Celeste Montalvo y Armando Espitia.
“La etapa más larga del proceso fue la investigación y el guion”, detalló Sandra Godínez a PRODU. La productora destacó el trabajo de los escritores argentinos Julián Loyola y Esteban Student.
“Tuvimos muy claro desde el principio que no se trataba de señalar culpables. El verdadero eje es la maternidad y la presión social. Logramos plasmar en el papel el dolor tan profundo de ambas partes: por un lado, una mujer a la que le robaron su bebé, y por el otro, una mujer con múltiples pérdidas de embarazo previas que llevó la mentira hasta el extremo. El reto fue darles a las protagonistas reales (Alejandra y Mayra) un espacio de calma y de perspectiva. En el caso de Alejandra, escuchar su historia —y su transformación— tras haber cumplido trece años de condena, lejos del tono amarillista con el que los medios trataron el caso en su momento”.
El punto de partida fue la grabación del testimonio de Alejandra mientras se encontraba en el penal de Santa Marta, antes de que obtuviera su libertad. A partir de esta primera versión, se inició un proceso de investigación profunda y de rastreo, comentó Godínez.

La producción recreó momentos claves de la historia, como el matrimonio de Alejandra y Arturo
La investigación incluyó leer el expediente legal del caso, rastrear y contactar, uno a uno, a todos los involucrados. Una vez con todas las versiones y tras resolver las incógnitas del caso, se pasó a la escritura del guion. Se trató de una fase larga y compleja. Finalmente, se rodaron las dramatizaciones con los actores Ana Celeste Montalvo y Armando Espitia, así como otras filmaciones, lo cual tomó seis semanas. La edición concluyó en enero de 2026.
Además, actúan Luisa Guzmán, Mayra Sérbulo, Casio Figueroa, Alejandro Porter, Mayra Batalla y Ángeles Cruz.
Mantener el sello estético y la narración humana que caracterizan a Maite Alberdi requirió un despliegue operativo en entornos auténticos, prescindiendo por completo de sets de filmación. Uno de los puntos más críticos de la producción se vivió durante tres días de rodaje en el municipio de Tultitlán, Estado de México, en un motel que permaneció parcialmente abierto al público mientras el equipo trabajaba.
“Al tratarse de una zona de alto riesgo, el desafío logístico consistió en reforzar la seguridad. Coordinamos patrullas del Estado de México en el interior y el exterior del inmueble, acordonamos los pasillos de filmación e implementamos un esquema de seguridad encubierta permanente para Maite y el elenco principal”, explicó la productora.
Para reforzar la dramatización de los hechos, la producción confió en las interpretaciones de Ana Celeste Montalvo Peña y Armando Espitia. Godínez reveló que ambos intérpretes se sometieron a una inmersión profunda que incluyó reuniones y citas individuales con los protagonistas de la historia para asimilar su historia y su punto de vista, ademanes, manías corporales y formas de expresión, lo que dotó a la ficción de un tono realista que borra la línea entre el documento y la actuación.
En Un hijo propio, Maite Alberdi trabajó en profundidad con las personas a partir de esta situación de la vida real, que parece ficción. Urgó no solo en los hechos y los testigos, sino también en las perspectivas, los detonadores de lo que ocurrió y las transformaciones que estos eventos —y sus consecuencias— generaron. Para Godínez, formar parte de este proceso supuso un enorme crecimiento.
“Maite tiene una sensibilidad invaluable; siempre prioriza la parte humana de su equipo por encima de las cabezas de departamento o de las exigencias del set”, concluyó Godínez.
Un hijo propio también contó con la producción de Carla González Vargas y de Maximiliano Sanguine. La producción tuvo su estreno mundial a inicios de este año en el Festival Internacional de Cine de Berlín; se estrenó en México en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y se alista para conectar con la audiencia internacional a partir de agosto.
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viernes, 26 de junio de 2026 |