
Matias Duchoony, Casting Director y cofundador de Castingland
Castingland, la empresa de dirección de casting, celebra su décimo aniversario consolidada como un referente en la industria. Bajo el liderazgo de Matias Duchoony, Casting Director y cofundador, la compañía ha demostrado una notable capacidad de adaptación y crecimiento, transformando los desafíos en oportunidades y expandiendo su alcance a nivel mundial.
Para Matias Duchoony, el mayor logro de Castingland en estos diez años ha sido la consolidación como una empresa con “espíritu joven” respaldada por la solidez y confianza de un equipo con más de 25 años de experiencia en la industria. “Hemos logrado que directores, agencias y productoras nos elijan para ser sus ojos en la selección de sus elencos, algo que para nosotros es un enorme orgullo”, afirma Duchoony. Castingland, con base en Miami, ha extendido su trabajo a casi todo EE.UU. y a numerosos mercados internacionales, ofreciendo talento global y manteniendo una estrecha relación con clientes y talentos.
Desde sus inicios, Castingland ha evolucionado de un enfoque en el mercado local a una presencia global. La empresa cuenta ahora con una oficina propia en Buenos Aires y asociados en Santiago y Bogotá, además de colaborar con representantes y agencias en todo el mundo.
La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión, forzando a la empresa a reinventarse y adoptar el trabajo remoto. Este cambio no solo expandió exponencialmente su alcance, permitiendo castings globales con rapidez y diversidad de perfiles, sino que también reforzó su compromiso con el detalle y la calidad del material entregado a los clientes. “Lo que hace 10 años era mucho más limitado, hoy podemos ofrecerlo”, señala Duchoony.
Castingland ha dejado una huella significativa en la industria del casting al aportar criterio, profesionalismo y una forma muy cuidadosa de trabajar. Duchoony enfatiza que la dirección de casting se construye con años de experiencia y que es un honor ser los “ojos” de directores y clientes en la etapa inicial de selección. “Hacer la curaduría de un casting es algo que nos apasiona profundamente“, comenta.
La empresa cree firmemente que el casting es fundamental, ya que el actor o modelo es la persona que representa el mensaje de la marca. “Nosotros somos los primeros que tenemos que ‘ver’ eso y asegurarnos de que la elección sea la correcta”, afirma Duchoony, destacando que este enfoque detallista y comprometido ha sido su mayor impacto.
De cara a los próximos diez años, Castingland busca expandir aún más su red #castinglandnetwork a más países, fortaleciendo su cercanía con clientes y talentos globalmente. El objetivo es replicar su modelo en nuevos mercados y consolidarse como un socio estratégico para sus clientes. La compañía también planea incorporar más tecnología para optimizar procesos, sin perder el “ojo humano y artístico” que los caracteriza, y seguir impulsando la diversidad y la inclusión, aspectos que consideran innegociables.
Castingland está trabajando activamente en optimizar la experiencia de los self-tapes y castings remotos, buscando hacerlos más simples y profesionales. Actualmente, más del 80% de sus proyectos se manejan de forma remota, lo que les permite ofrecer una mayor cantidad y variedad de opciones. Además, están desarrollando herramientas internas para integrar la gestión de proyectos, el seguimiento de castings y la comunicación con clientes, buscando agilidad y eficiencia en cada proceso.
Matias Duchoony visualiza un futuro híbrido para el casting, donde la tecnología acortará distancias y procesará datos, pero el ojo humano y el criterio artístico serán irremplazables. La diversidad y la representación auténtica son pilares clave, ya que las marcas buscan cada vez más “rostros reales, historias reales”.
Respecto a la inteligencia artificial (IA), Castingland la ve como una aliada poderosa que ayuda a organizar información, optimizar procesos y gestionar grandes volúmenes de datos. Duchoony enfatiza que la dirección de casting requiere una sensibilidad y una lectura humana que la IA no puede replicar por completo. “La IA potencia lo que hacemos, pero siempre será el ojo humano el que decida qué rostro, qué mirada o qué energía transmite lo que la marca necesita contar”, concluye, anticipando un futuro de colaboración entre tecnología y criterio para lograr resultados superiores.