
Arleen Cruz Alicea, cineasta, productora y estratega de cine de Puerto Rico
La delegación de Puerto Rico aterriza por segundo año consecutivo en el mercado del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) con una misión clara: internacionalizar el “boom” de producción que vive la isla. Tras un periodo sin precedentes donde se gestaron 29 proyectos gracias a fondos especiales, la industria boricua busca ventanas de exhibición, agentes de ventas y distribución para un catálogo diverso que refleja su “ADN musical” y creativo.
Arleen Cruz Alicea, cineasta, productora y estratega de cine que forma parte de la delegación coordinada por el Puerto Rico Film Festival, destaca que este esfuerzo colectivo es vital para superar las fronteras de un mercado local limitado. “Puerto Rico tiene 3 millones de habitantes y nuestro territorio no es suficiente para sostener nuestro cine. Necesitamos salir para construir carreras sostenibles”, afirma.
Este año, la delegación presentó en proyecciones de industria seis largometrajes que transitan desde la comedia caribeña hasta el drama matrilineal:
La participación es liderada por el Puerto Rico Film Festival, con apoyo estatal parcial, pero con un fuerte componente de autogestión de los productores.
El mercado boricua enfrenta desafíos por su estatus político (percepción de ser EE. UU. pero sin sus accesos a fondos) junto a la transición de una Ley de Cine a un Código de Incentivos. Sin embargo el éxito de películas como Esta isla (ganadora en Tribeca) facilita el camino para el resto de la industria. Muchos directores provienen del teatro (Teatro Breve) o de la música (Arí Maniel Cruz), aportando una visión fresca y musical al cine.
Cruz Alicea señala que el cine está aprovechando la enorme visibilidad cultural que tiene la isla. “Puerto Rico está ‘sexy’ gracias a figuras como Bad Bunny; eso nos abre puertas, pero nuestro trabajo es llenar esos espacios con la calidad de nuestras historias”, comenta.
El cine puertorriqueño se posiciona en FICG no solo para vender contenido, sino para establecer alianzas de coproducción que permitan sortear los altos costos de producción en la isla y ayudar a transitar la complejidad de sus incentivos tributarios.
La presencia en Guadalajara confirma que el cine puertorriqueño atraviesa una “revolución” creativa que busca transformar el aislamiento geográfico en una plataforma de exportación de talento hacia toda Iberoamérica.
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viernes, 24 de abril de 2026 |