CINE

Guilherme Anders, abogado: “Sin el 100% de fondos de la plataforma, el productor defiende mejor sus ventanas”

29 de mayo de 2026

Guilherme Anders es el abogado brasileño que estructuró jurídicamente la película Agente secreto

Guilherme Anders es el abogado brasileño que estructuró jurídicamente la película Agente secreto, el último largometraje del aclamado director brasileño Kleber Mendonça Filho, producido por Cinemascopio.

Anders, que cuenta en su cartera de clientes a NBC, AMC, Banijay, Sony, Ole Distribution y WBD, entre otros, analizó los pormenores de esta alianza que involucró a Brasil, Alemania, Francia y los países del Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) en el marco de Rio2C.

Una de las grandes revelaciones de la trastienda de Agente secreto fue el fuerte tire y afloje comercial con los servicios de streaming. Según reveló, una plataforma competidora estuvo a punto de adquirir la totalidad de la película, pero la operación se cayó a último momento. Fue allí donde Netflix entró en escena, encontrándose con una producción blindada por otras vías de ingresos.

“Como Cinemascopio ya vino con la película en gran manera financiada con la plata asegurada de Europa y del Fondo sectorial del audiovisual, ellos tuvieron más oportunidad de negociar con Netflix”, explicó Anders.

Esto le permitió a la productora local un hito poco común en los contratos actuales con plataformas: retener la exclusividad de ciertos territorios y asegurar una ventana amplia de exhibición en salas de cine antes de su desembarco digital.

Este logro fue elogiado por la propia cúpula de Netflix en uno de los paneles como un ejemplo de flexibilidad y sinergia institucional. “Vino en un momento en que en Brasil se está discutiendo fuertemente eso, porque las plataformas no quieren que las películas pasen por el cine antes. Pero aquí se logró porque la financiación no dependía exclusivamente de ellos”, explicó.

Para el especialista, los coproductores internacionales aportaron activos indispensables que dinamizaron el proyecto más allá del capital líquido: “Trajeron know how, tecnología y fuerza de distribución y promoción que empujan la película hacia el circuito de festivales y la Academia. Muchos proyectos buenos no llegan a los Óscars simplemente por no tener trazado ese camino”.

Al adentrarse en la ingeniería jurídica, Anders comparó los contratos de coproducción con el reparto minucioso de una pizza. El desafío radica en que cada fondo internacional (el fondo francés, el alemán o el Fondo Sectorial brasileño) exige el cumplimiento estricto de sus propios requisitos y normativas territoriales. A esto se sumó la complejidad de incorporar las normativas de los sindicatos estadounidenses (Screen Actors Guild y Producers Guild), ya que el actor coprotagonista, Wagner Moura, pertenece a dichas asociaciones.

“La pizza tiene un tamaño y un volumen fijo. Podés cortar los pedazos más grandes o más chicos, pero la pizza es una sola. A veces la gente se olvida de eso y empieza a prometer pedazos aquí, allá y allá, y se olvida de que hay que pagarle el sueldo al pizzero”, advirtió Ander. “Ya ha pasado con películas donde el productor se queda sin nada por sobrecomprometer territorios y porcentajes. Mi rol es proteger al productor para que al final del día siga siendo el dueño de su obra y la idea no quede atomizada entre inversores que no ejecutaron el proyecto”.

EL AJEDREZ LEGAL DE LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES

El cruce de fronteras plantea una pregunta jurídica inevitable: ¿Qué leyes rigen si surge una disputa en una coproducción de este calibre? Anders aclaró que, por defecto del derecho internacional, rige la ley del territorio donde se explota el derecho de autor en ese momento específico. Sin embargo, los contratos internacionales de alto nivel fijan de antemano el fuero de resolución de conflictos. “Es un ajedrez. Con Netflix se suele elegir la ley de EE. UU. y las cortes de Los Ángeles o Nueva York. Con los franceses, por exigencia de su fondo estatal, las disputas se dirimen en Francia”, detalló.

Para los aspectos generales de Agente secreto, el fuero elegido fue el brasileño debido a la naturaleza territorial de la filmación. “Es un principio lógico: el proyecto se desarrolló, se escribió y se filmó íntegramente en Brasil, por lo que la gran mayoría de las contingencias deben solucionarse localmente”.

IDENTIDAD HIPERLOCAL

Finalmente, el abogado destacó que la complejidad legal sirvió para cobijar una historia profundamente arraigada en la cultura del Nordeste brasileño. Rodada en Pernambuco, la cinta explora mitos urbanos regionales que resultan exóticos incluso para los habitantes de San Pablo.

Anders elogió la frescura del largometraje, que combina estrellas internacionales con actores no profesionales extraídos de las propias comunidades locales: “A la par de figuras como Wagner Moura o Irandhir Santos, Kleber incorporó a personas del interior profundo que no tenían formación actoral previa, como una señora que había sido figurante en Bacurau o el chofer que interpreta al asesino, transformándolos en talentos crudos en la pantalla. Juntar todas esas piezas humanas y jurídicas es lo que hace a este proyecto algo extraordinario”, opinó.

Diario de Hoy

lunes, 1 de junio de 2026

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