
La compra automatizada transforma la emoción del Mundial en precisión publicitaria, convirtiendo cada gol en una oportunidad de conexión real
En el calendario publicitario, nada supera la magnitud de un Mundial. La particularidad de esta edición está en la compra automatizada, que ha dejado de ser una herramienta de soporte para convertirse en el motor principal de las marcas que buscan ganar en la cancha digital. La clave ya no reside únicamente en la planificación previa, sino en la capacidad de respuesta inmediata. Como bien señala Daniel Montaño, Senior Research & Insights Analyst en SAMY México, la programática ha transformado la participación de las marcas: “Ya no solo se trata de planear, se trata de reaccionar. Ante un gol o un momento viral, las marcas pueden activar un mensaje en tiempo real y participar en la conversación mientras ocurre”.
Esta inmediatez otorga una ventaja competitiva sin precedentes al capitalizar el pico emocional del espectador. Para Felipe del Sol, VP LATAM en Similarweb la compra automatizada es la herramienta definitiva para “capturar demanda caliente evitando el desperdicio”. La flexibilidad es total, permitiendo ajustar creatividades y mensajes en cuestión de segundos tras un hito deportivo. “Después de que se mete un gol, los mensajes son diferentes y este tipo de compra permite eso”, añade Del Sol, subrayando que el contexto es lo que vuelve al contenido realmente atractivo.
El desafío de este año es el comportamiento fragmentado del fan, que navega entre la televisión conectada (CTV), su smartphone y las redes sociales. Mantener una narrativa coherente en este caos visual requiere una estrategia de roles definidos para cada pantalla. Según Del Sol, la CTV es la encargada de construir la emoción y el alcance, mientras que el móvil es donde se genera la acción mediante herramientas como el DCO (Dynamic Creative Optimization). Finalmente, el entorno social actúa como el gran amplificador para masificar el mensaje y optimizar resultados.
Para lograr que esta danza entre pantallas sea efectiva y no una simple repetición de anuncios, la segmentación debe ser quirúrgica. Mariana Verderame, Country Manager South Cone en Adsmovil, destaca que la ventaja competitiva hoy es la capacidad de buscar audiencias en tiempo real basándose en sus intereses reales y su ubicación exacta. “Hoy la capilaridad de segmentación es mucho más efectiva que hace unos años”, afirma, asegurando que tanto medios como anunciantes están listos para que las campañas sean precisas y, sobre todo, conviertan.
En un evento donde el usuario es bombardeado por estímulos, el First-party data emerge como el filtro de calidad indispensable. La meta es clara: que la publicidad no se sienta como una interrupción, sino como una extensión de la pasión mundialista. Daniel Montaño explica que entender qué consume el fan y en qué plataformas permite que las marcas conecten de forma más auténtica. Al final del día, el uso inteligente de los datos permite que el mensaje sea una “extensión natural de su experiencia”.
La relevancia es, por tanto, el antídoto contra la saturación. Felipe del Sol lo ejemplifica de manera sencilla: el uso de datos propios permite que te ofrezcan algo que realmente te interese, como el equipo del que eres fan, y evita el error común de mostrarte productos que ya adquiriste. Esta personalización extrema es lo que garantiza que la inversión sea eficiente y que el usuario reciba valor en lugar de ruido publicitario.
Para evitar que las marcas sean percibidas como invasoras durante el Mundial, la sectorización de mensajes es fundamental. Mariana Verderame hace especial hincapié en la creación de “clusters” de audiencia específicos. “Buscamos, a través de la segmentación, poder dar con el usuario correcto”, señala, enfatizando que en un evento de escala global, la posibilidad de enviar mensajes altamente sectorizados asegura que la marca llegue exactamente a quien desea escucharla.
El éxito en este año mundialista no depende de quién grite más fuerte, sino de quién sepa hablar en el momento y lugar indicados. La tecnología programática, impulsada por datos robustos y una creatividad dinámica, permite que las marcas dejen de ser simples anunciantes para convertirse en parte del equipo del fan. La meta final, como bien resume Mariana Verderame, es clara: lograr que las campañas sean tan precisas que la conversión sea la consecuencia natural de un mensaje bien entregado.