
La trayectoria de Ramiro Agulla también quedó estrechamente ligada a FIAP
La industria publicitaria de Iberoamérica despide a una de sus figuras más influyentes. Ramiro Agulla falleció este 9 de julio de 2026, a los 62 años, dejando un legado que trascendió la publicidad para convertirse en parte de la cultura popular de toda una generación.
Brillante, provocador y profundamente observador de la sociedad, Agulla entendió antes que muchos que la mejor publicidad no era la que hablaba de las marcas, sino la que hablaba de las personas. Sus ideas hicieron reír, emocionaron, instalaron frases en el lenguaje cotidiano y demostraron que un comercial podía convertirse en un fenómeno cultural.
Nacido en Río Gallegos en 1964 y radicado desde pequeño en Buenos Aires, Agulla formó junto a Carlos Baccetti una de las duplas creativas más importantes de la historia de la publicidad iberoamericana.
Agulla & Baccetti revolucionó la industria durante los años noventa con una manera distinta de contar historias: humor inteligente, sensibilidad social y una capacidad única para convertir observaciones cotidianas en campañas memorables.
Entre sus trabajos más recordados figura La llama que llama para Telecom, una campaña que marcó una época y cuyo comercial Nene fue elegido por AdForum como el mejor anuncio del mundo entre más de 20 mil piezas participantes. A ello se sumaron campañas icónicas como Gueropa para Renault y trabajos para marcas como Coca-Cola, Quilmes, OCA y Banco Itaú.
Su talento para interpretar el humor social también lo llevó al terreno político. En 1999 fue el responsable de la campaña presidencial de Fernando de la Rúa, inmortalizando la frase Dicen que soy aburrido, considerada una de las piezas más recordadas de la comunicación política en América Latina.
A lo largo de su trayectoria asesoró a dirigentes de distintos espacios políticos en Argentina, México, Chile y Estados Unidos, siempre desde una mirada que privilegiaba la comunicación por encima de la ideología. “Yo no soy político. Soy publicitario. Hago anuncios; soy el chico del delivery“, solía decir con la humildad que lo caracterizaba.
La trayectoria de Ramiro Agulla también quedó estrechamente ligada a FIAP. En 1999, durante el festival realizado en Buenos Aires, Agulla & Baccetti fue la agencia más premiada de la edición al obtener 20 Soles de Iberoamérica y el Grand Prix de Televisión, un hito que consolidó a la dupla entre los grandes referentes de la creatividad regional.
A lo largo de su carrera, la agencia acumuló cerca de 150 premios nacionales e internacionales por año, incluyendo Leones de Cannes, Clios y reconocimientos en el Festival de Nueva York. También fue distinguida en dos oportunidades como la segunda mejor agencia del mundo por el Gunn Report y figuró en tres ocasiones entre las cinco mejores agencias del planeta.
Ramiro Agulla integró además el jurado de FIAP 1999, reafirmando su papel como una de las voces más respetadas de la creatividad iberoamericana.
Detrás del creativo brillante existía una historia marcada por la resiliencia. Hijo del periodista y abogado Horacio Agulla, asesinado en 1978, supo transformar una experiencia profundamente dolorosa en una forma de mirar el mundo con sensibilidad, ironía y humanidad. En 2024 fue distinguido por la Academia Argentina de la Publicidad como Académico de Honor, reconocimiento que sintetizó una carrera dedicada a elevar los estándares de la creatividad en la región.
Ramiro Agulla deja una obra que seguirá inspirando a nuevas generaciones de creativos. Sus campañas demostraron que la publicidad podía entretener, emocionar, hacer pensar y convertirse en parte de la cultura.
Porque las grandes ideas trascienden a quienes las crean. Y las de Ramiro Agulla seguirán vivas durante mucho tiempo.
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viernes, 7 de agosto de 2026 |