TELEVISIÓN

Dago García revela que serie La primera vez, de Caracol para Netflix, es la producción con más tintes autobiográficos que ha hecho

16 de febrero de 2023

Edison Monroy

Dago García y Mateo Stivelberg, escritor y director de La primera vez, serie de Caracol y Netflix

En la década del 70, en Bogotá, Dago García, actual VP de Producción y Contenido de Caracol TV, estudiaba en un colegio público solo de hombres, algo que era común en esa época en Colombia. El Jorge Eliécer Gaitán, nombre de la institución educativa, fue escogido para ser la sede de un proyecto piloto para incluir mujeres y que poco a poco se convirtiera en un colegio mixto. En el primer año de esta prueba solo se inscribió una mujer, la cual tuvo que compartir con casi 700 hombres. Casi 50 años después esta experiencia de la vida real, Dago la tomó como premisa para convertirla en la serie La primera vez, que está disponible exclusivamente en Netflix desde el pasado miércoles 15.

“Siempre me pareció una historia que valía la pena ser contada y siempre estuve pensando de qué manera se podía contar con las audacias que se necesitaba. Cuando en Caracol empezamos a trabajar con Netflix sentí que era el momento ideal para hacerlo realidad. La idea era aprovechar las posibilidades que da la TV por streaming para mostrar cosas que son muy difíciles de pasar en la TV abierta” explica el ejecutivo, quien creó, escribió y produjo la serie.

En La primera vez, Eva (Francisca Estévez), una joven muy adelantada para su época, llega al colegio distrital para varones José María Root y cambia para siempre la vida un grupo de adolescentes de los que se vuelve su amiga, especialmente la de Camilo (Emmanuel Restrepo); juntos experimentan las diferentes primeras veces que se tienen en la vida, con las que se puede identificar cualquier persona.

“Todo escritor trabaja con sus propias vivencias porque es la materia prima a partir de la cual se hace la ficción. Pero reconozco, parafraseando el título de la serie, que es la primera vez que estoy usando mucho material de mi vida en forma bruta. Algunas cosas son casi calcadas a como sucedió en esa época” comenta Dago, quien también confiesa que a sus amigos del colegio, con quienes aún se reúne, les advirtió que en esta serie algunas de las situaciones las iban a reconocer.

DRAMEDY EN BOGOTÁ 

Otra primera vez que el escritor admite tuvo en esta producción fue abordar por completo el género del dramedy en TV. Lo había hecho en algunas películas como Te busco o Al son que me toquen bailo, pero nunca en una dramaturgia más larga como esta serie de 13 capítulos: “Es algo que el público agradece, poder asistir a un drama, una historia más profunda, pero que lo sorprendan con salidas cómicas”.

El ejecutivo de Caracol TV recalca que la producción trata temas universales, como el paso de la adolescencia a la adultez, el descubrimiento de lo femenino y, a partir de eso, la ampliación de la dimensión de mundo. También tiene una historia de amor inocente, pero compleja y melodramática.

Para lograr el objetivo fue indispensable el trabajo del elenco, en especial del grupo de jóvenes, la mayoría caras nuevas de la pantalla. Destacan los protagonistas Francisca Estévez y Emmanuel Restrepo, pero también Sergio Palau, Julián Cerati, Brandon Figueredo y Mateo García. “Se hizo un trabajo exhaustivo de casting y lo interesante es que varios muchachos con enorme talento se quedaron por fuera. Fue difícil la escogencia porque el nivel era muy bueno. También fue importante rodearlos de actores experimentados como Santiago Alarcón, Verónica Orozco, Chichila Navia o Jhon Alex Toro”.

Se le nota a Dago que disfruta hablar de esta serie tan suya, tan íntima, que logró volver una realidad de la mano de los directores Mateo Stivelberg y María Gamboa, y de la que por supuesto se siente orgulloso, no solo porque muestra al mundo un poco de él, sino también de su querida Bogotá: “En la serie se logra establecer un diálogo entre el pasado y el presente. Hay una cantidad de vida de ciudad que siempre está relacionada con los espacios que con los años se han transformado, evolucionado o desaparecido. Es como un recordatorio de lo que era la ciudad y representaban las personas”.