Ronald Guerrero, director de Whisky, se ha consolidado en la industria publicitaria con una trayectoria marcada por colaboraciones con agencias globales como Publicis Groupe, Ogilvy, BBDO y McCann. Su trabajo ha sido reconocido internacionalmente con Oro en los LUUM Awards y Bronce en los Cresta Awards por el film “Jardines de Esperanza”, además de galardones en los WINA Awards y una nominación en los New York Film Awards.
A lo largo de su carrera, ha dirigido campañas audiovisuales para marcas como Pepsi, Gatorade, Empresas Polar, Digitel, Toyota y Nestlé, así como para diversas instituciones financieras. Su enfoque combina narrativa publicitaria de alto impacto con una búsqueda por construir piezas que trascienden lo comercial y conectan desde lo cultural.
1.- ¿Qué definió tu forma de dirigir y cómo se refleja hoy en tu estilo y narrativa?
Mi forma de dirigir viene de haber pasado por distintos roles en un set. Empecé hace casi 15 años en Whisky Film, que en ese momento se llamaba THE FORMAT. David Rodríguez, hoy productor ejecutivo de Whisky Venezuela, fue quien me dio la primera oportunidad de entrar como tercer asistente de producción. Luego trabajé en BTS y más adelante como asistente de dirección con referentes para mí como Arturo Pereyra, Julio Miguel, Sergio Busco y Horacio Maggi. Este último me dio la oportunidad de dirigir la segunda unidad, donde realmente empecé a formar criterio. Entendí que dirigir no es solo tener visión, sino ejecutar bajo presión, entender al cliente y a la agencia, y sacar lo mejor del equipo cumpliendo con lo acordado.
Hoy sigo construyendo mi estilo, pero hay algo claro en mi lenguaje: me interesa una comunicación moderna, cercana y con naturalidad. Me gusta trabajar cámara en mano, no solo como recurso estético, sino como forma de estar dentro de la escena y sentirla. No me interesa lo perfecto, me interesa lo vivo, que se sienta lo que está pasando de verdad. Creo que ahí es donde el espectador conecta más con el mensaje.
2.- ¿Cómo identificas un insight cultural y qué decisiones creativas tomas para lograr conexión sin perder autenticidad?
Para mí, un insight no nace en una sala de reuniones, sino en la observación: en la calle, en cómo se comporta la gente, cómo habla, qué le molesta y qué le importa.
Mi proceso tiene mucho de intuición, pero también de experiencia. Después de años en set, trabajando con marcas como Polar, Nestlé, Oreo, Pepsi y Gatorade, se vuelve más natural detectar la idea central de una pieza y entender tanto al cliente como a la agencia.
Creativamente, priorizo que la idea sea clara desde el primer segundo, que sea interesante y que conecte sin perder autenticidad.
3.- ¿Qué tipo de historias o ejecuciones están generando una conexión más profunda con las audiencias?
Hoy convivimos con múltiples formatos, lo que exige a las marcas adaptarse constantemente para seguir siendo relevantes. En ese contexto, las historias que mejor conectan son las que se sienten cercanas y honestas, sin intentar ser más grandes de lo necesario.
En mi opinión, lo que mejor funciona es capturar momentos reconocibles, situaciones que la gente ha vivido, aunque sea de distintas formas. Ahí es donde aparece la conexión. Un ejemplo reciente es Justin Bieber en Coachella: más allá de las críticas, conectó porque fue genuino, real y sin tanta producción.
4.- ¿Qué proyecto puso más a prueba tu criterio como director y qué aprendizaje sigue marcando tu trabajo?
Más que un proyecto puntual, han sido varios en los que las condiciones no eran ideales, por tiempos, presión y múltiples opiniones. Sin embargo, hay uno reciente que marcó especialmente mi criterio: un comercial para la marca P.A.N. Venezuela.
Recibimos la idea la noche anterior para una posible celebración de la selección venezolana de béisbol —que ese mismo año se coronó campeona del Clásico Mundial 2026 Clásico Mundial de Béisbol 2026—. Filmamos en la mañana, editamos en la tarde y, cerca del séptimo inning, ya estábamos enviando la primera versión al cliente. Fue un proceso frenético, pensado para salir al aire al finalizar el juego.
El resultado fue doblemente satisfactorio: por el campeonato y por haber entregado una pieza de calidad en tiempo récord. Ese tipo de experiencias refuerza una certeza: cuando hay compromiso del equipo, siempre se puede resolver.
5.- Dirigir desde Venezuela implica trabajar bajo otras reglas: ¿qué elementos de ese contexto se han convertido en una ventaja creativa para ti?
Dirigir desde Venezuela te entrena de una forma que difícilmente se aprende en otro contexto: aquí tienes que resolver sí o sí. Con el presupuesto y los equipos disponibles, no hay espacio para depender de condiciones ideales. Eso te obliga a desarrollar capacidad de adaptación, a ejercitar la creatividad, a negociar y a encontrar equilibrio sin perder calidad.
Cuando el proyecto termina y la pieza se aprueba, entiendes el alcance de lo que lograste. Ahí se construye una certeza: que, independientemente del contexto, todo se puede hacer.
6.- Desde Venezuela, ¿cómo estás posicionando a Whisky para competir globalmente y qué diferencia a una productora latinoamericana que logra trascender fronteras?
Ser parte de Whisky implica un nivel de exigencia alto. En cada país donde operamos hay profesionales muy sólidos, lo que te obliga a exigirte constantemente, pero también te da respaldo y te hace parte de una productora top en la región.
Para mí, el posicionamiento de Whisky no pasa por hacer más, sino por hacerlo mejor: construir una identidad clara basada en calidad, sin términos medios. Venimos de un contexto que nos ha obligado a pensar cada proyecto con más intención, lo que ha afinado nuestro criterio. Hoy buscamos que cada pieza tenga un propósito real. No solo ejecutamos, también proponemos y llevamos las ideas a un nivel de mayor solidez y excelencia.