TELEVISIÓN

Cómo Laura Mora y Carlos Moreno llevaron a Macondo hacia su ocaso y el legado que la serie Cien años de soledad dejó a Colombia

Édison Monroy | 6 de agosto de 2026

Laura Mora como dupla en Cien años de soledad, segunda parte, convocó a Carlos Moreno, con quien trabajó en proyectos anteriores e incluso, en sus primeros años fue su script

Cien años de soledad, segunda parte, serie de Dynamo para Netflix y que se estrenó en este 5 de agosto, representa un cambio de escala para la adaptación audiovisual de la novela de Gabriel García Márquez.

Si la primera entrega estuvo enfocada en la fundación de Macondo y en la construcción de su universo, los nuevos episodios trasladan el relato hacia una etapa marcada por la apertura del pueblo al mundo exterior, la llegada del progreso, los conflictos sociales y el inicio de su decadencia.

Ese cambio también implicó una transformación en la dirección. Laura Mora regresó al proyecto y convocó a Carlos Moreno —con quien ha trabajado anteriormente en varios proyectos e incluso, en sus primeros años fue su script— para compartir la realización de los episodios.

En entrevista con PRODU, ambos coinciden en que el reto no consistía únicamente en adaptar una de las novelas más influyentes de la literatura latinoamericana, sino en hacerlo manteniendo una coherencia narrativa y visual que permitiera acompañar la evolución de la historia sin perder el espíritu de la obra.

CIEN AÑOS DE SOLEDAD COMO ESCUELA

Más allá del resultado en pantalla, los directores consideran que el principal legado del proyecto está en el conocimiento que deja para la industria audiovisual colombiana.

Para Laura Mora, la serie representó un espacio de formación para el país en todos los niveles de producción. “Creo que Cien años de soledad fue una escuela enorme. Empezando pues para quienes como yo nunca habíamos trabajado en un estudio, en lo que significa eso, darle vida, darle tiempo. Creo que en todos los departamentos la gente aprendió muchísimo, creo que de ahí sale una camada con un conocimiento invaluable y pues para los que estuvimos ahí, una experiencia única”, afirmó.

Carlos Moreno comparte esa visión y señala que la magnitud del proyecto permitió demostrar que el sector colombiano puede asumir producciones de esta escala. “Esto jaló todas las cuerdas de nuestras capacidades de producir algo de este tamaño. Entonces yo creo que ya tenemos… un galón de una producción de ese tamaño”, sostiene y añade que “es un paso de maduración”.

RELATO ANTES QUE DESPLIEGUE TÉCNICO

En Cien años de soledad, segunda parte, ya no bastaba con construir Macondo; era necesario expandirlo. Moreno explica que el equipo contó con tiempos de preparación poco habituales para planificar las secuencias más complejas.

El objetivo, afirma, era que el despliegue técnico nunca se impusiera sobre el relato:

“Básicamente a lo que nos dedicamos fue como que estas escenas tuvieran una coherencia con el relato, que no fueran un espectáculo pirotécnico, sino que fueran en la clave en la que veníamos siempre”.

En ese sentido, destaca que la llegada del tren a Macondo o la posterior indicación del pueblo, “son escenas impresionantes, pero que siguen siendo crudas. No son efectistas, apuntan más es a la emoción del espectador que a asombrarlo”.

Laura Mora detalla que ese crecimiento también se tradujo en nuevas construcciones y locaciones:

“Buscamos mucho las estaciones antiguas de tren y era muy complejo y finalmente decidimos construir una estación de tren. Buscamos las imágenes que habían de la estación de tren de Aracataca, incluso planos, y se reconstruyó en base a eso dentro de Macondo”.

La producción también salió por primera vez del pueblo construido para la serie.“Por primera vez salíamos de Macondo a filmar en el Magdalena (norte de Colombia). Filmamos en Prado Sevilla, que fue donde existió la United Fruit Company, y reconstruimos las viviendas de donde estaban los ejecutivos de la United Fruit Company”, recordó.

DIRECCIÓN QUE ACOMPAÑÓ EL CAMBIO DE LA HISTORIA

La evolución de Macondo también modificó las decisiones narrativas. Laura Mora rechaza la idea de que adaptar una obra como Cien años de soledad implique alejarse deliberadamente de ella.

“Para mí es como me rindo, me hinco ante la obra todo el tiempo, la reviso mil veces, es como mi faro guía todo el tiempo”.

En lugar de buscar distancia respecto al texto original, la directora plantea una traducción al lenguaje audiovisual. “Lo que sí se hace es tratar de hacer una puesta en escena un poco más cinematográfica, apelando a la potencia de la imagen y el sonido para hacer una puesta en escena que tenga muchas capas de sentido”, explicó.

Entre las decisiones que permanecieron están la construcción de secuencias largas y la utilización de la voz en off, aunque con una función diferente: “En esta temporada viene no a subrayar lo que se está viendo, sino como a dar una capa de lectura adicional”.

La transformación visual responde también al momento que vive Macondo. “Vamos al ocaso de Macondo, nos vamos a alejar de esa imagen que era más utópica y vamos a mirar la decadencia”, sintetizó.

Carlos Moreno reconoce que esa etapa de la novela era precisamente la que más le interesaba dirigir. “Cuando se abren las puertas de Macondo al mundo, pero por esas mismas puertas entra la injusticia social, entra la violencia política, entra el capitalismo”, argumentó.

La serie también incorpora recursos puntuales como la ruptura de la cuarta pared, que se ve en momentos muy específicos en el capítulo siete y en el gran final. Una de estos momentos es después de que suceda unas de las escenas más recordadas de la novela.

“La masacre de las bananeras. Siempre lo dije, que si en algún momento era invitada a hacer un proyecto de Cien años de soledad, esa era la secuencia que quisiera abordar”, confesó Laura Mora.

Carlos Moreno, por su parte, encontró en la adaptación una escena que imaginaba desde que leyó el libro en el colegio. “La escena de la asunción de Remedios la Bella era algo como que desde que yo leí el libro tenía una cita con esa escena”, reveló.

Para el director, el reto consistía en representar un personaje que funciona bajo reglas distintas a las del resto del universo narrativo: “Es retratar un personaje que no cabe en el mundo, sobre todo contado en esa perspectiva de esa época en que había llegado la modernidad y el personaje se sentía cada vez menos cómodo en el mundo”.

CASTING Y LA CONSTRUCCIÓN DE PERSONAJES

Cien años de soledad, segunda parte, incorpora nuevos personajes y actores, pero el criterio de selección se mantuvo. Laura Mora explica que el proceso estuvo orientado por las necesidades dramáticas de cada personaje.

“Esta sí es una serie que necesitaba unos actores muy sensibles, que entendieran también la novela y que quisieran entregarse a unas horas de ensayo muy exigentes y a crear unos personajes muy contradictorios y muy duros para poder arrastrar el relato”, argumentó.

La directora destacó que “tenemos un casting impresionante de gente que es la primera vez que actúa y de actores tan famosos como Julián Román, María Adelaida Puerta, Marleyda, Diego, pero otros nuevos como Daniela Reyes o Jorge Quintero”.

HISTORIA QUE SIGUE DIALOGANDO CON EL PRESENTE

Más allá de la adaptación, ambos directores consideran que la vigencia de Cien años de soledad explica por qué la novela continúa siendo un referente para comprender la realidad latinoamericana.

Laura Mora afirma que la universalidad de la obra proviene de la mirada de Gabriel García Márquez sobre la condición humana:

“Un gran conocedor de Latinoamérica, de la tragedia latinoamericana a partir de su pequeña aldea inventada, de ese pequeño lugar te da una gran lectura de Latinoamérica y yo creo que del mundo, del ser humano”.

Carlos Moreno observa que muchos de los conflictos presentes en la novela mantienen vigencia. “A todos nos da un poco de vértigo que lo que ocurre en Cien años de soledad ocurrió y vuelve a ocurrir ahora… como si no pudiéramos detener ese remolino”, indico y finalizó:

“Muchas veces sería bueno que más leyéramos el libro para desconfigurar ese bucle en el que estamos metidos, y esa es la grandeza de la obra”.

Diario de Hoy

viernes, 7 de agosto de 2026

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