
El cuarto Informe ODA contra la gordofobia recoge que únicamente el 8,86% de los personajes en películas y el 8,15% en las series cuenta con un cuerpo diverso, lo que implica una pequeña bajada en los datos de representación
La diversidad corporal sigue siendo la gran asignatura pendiente del audiovisual. No es solo que los personajes gordos o con otros cuerpos que se leen como fuera del canon estético aparezcan poco, sino que además lo hacen de forma muy estereotipada.
El cuarto Informe ODA contra la gordofobia recoge que únicamente el 8,86 % de los personajes en películas y el 8,15 % en las series cuenta con un cuerpo diverso, lo que implica una pequeña bajada en los datos de representación.
Pero el dato más preocupante es que solo el 7,58 % de los largometrajes y el 7,61 % de las temporadas analizadas aportan un valor positivo a la representación corporal, mientras que un 31,82 % de las películas y un 28,26 % de las series incluyen imaginarios negativos sobre ella. Es decir, que más ficciones perpetúan estereotipos sobre los cuerpos diversos de lo que ayudan a acabar con ellos.
Estos personajes también tienen una menor relevancia en las narrativas que en años previos, ya que menos de la mitad tienen tramas propias —el 40% en largometrajes y el 56,97% en series— y, además, los personajes gordos suelen ser menos importantes que aquellos con otras corporalidades diversas, al mismo tiempo que aparecen más como secundarios que como protagonistas.
La corporalidad condiciona el rol de los personajes por completo, hasta el punto de que en aparecen personajes que no tienen nombre propio, pues todo su entorno se refiere a ellos como Gordo. Al mismo tiempo, existe una clara vinculación con la comida, utilizada para definirlos y diferenciarlos del resto de personajes; por ejemplo, en Sin gluten Mapi se abre una cuenta de OnlyFans en la que aparece comiendo, siendo ella el único personaje gordo de la serie. También aparece la gordura asociada a la muerte, con casos como el de Furia, donde hay un personaje gordo que muere de un ataque al corazón provocado por un secuestro, pero nadie se plantea que haya sido un asesinato porque se asume como normal que una persona gorda muera de un infarto.
La edad es uno de los principales condicionantes de la diversidad corporal, dado que las corporalidades diversas tienden a concentrarse tanto en la franja de los 30 a los 50 (en series suponen el 47,62% de los personajes) como en la de mayores de 50 (en las películas engloban el 52,83% de la disidencia corporal), donde muchos cuerpos viejos son leídos como otras corporalidades disidentes cuando cuentan con tramas sexuales.
A la ausencia de cuerpos diversos en las infancias se suma la violencia que siguen recibiendo muchos de estos personajes, así como el hecho de que las producciones familiares siguen ridiculizando la gordura, señalándola como no deseable o vergonzante.
Por otro lado, aunque hay menos mujeres con cuerpos diversos, a ellas se las lee antes como fuera del canon, detalle que va de la mano con el ligero aumento de corporalidades muy delgadas entendidas como no canónicas por su relación con la cultura de la dieta.
Los personajes con discapacidad tienden a leerse rápidamente como fuera de la norma corporal. Por suerte, ha disminuido esa tendencia, aunque es llamativo que otros cuerpos disidentes se relacionan siempre con discapacidades físicas y motoras o sensoriales, mientras que la gordura en las series solo está presente en quienes tienen alguna discapacidad psicosocial o problema de salud mental, lo cual traza una asociación indisoluble entre la falta de control y constancia y la gordura.
Al mismo tiempo, todos los personajes gordos con discapacidad son hombres, detalle muy significativo por cómo demuestra que los personajes femeninos tienen mucho más complicado salirse de la norma, incluso cuando ya forman parte de una disidencia.
En cuanto a la racialización, la intersección con la diversidad corporal sirve para encasillar todavía más a los personajes en roles muy delimitados, que tienen que ver con los cuidados. Y, respecto a la diversidad LGBTIQA+, son los hombres gays quienes acumulan casi toda esta representación, mientras que las mujeres sáficas tienden a ser muy normativas. Asimismo, es interesante el papel que juegan las imágenes a la hora de señalar, o no, los cuerpos trans como disidentes, y la manera en la que se retrata el deseo gay en pantalla desde un prisma que apenas cuestiona la normatividad corporal.
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lunes, 2 de noviembre de 2026 |