TELEVISIÓN

Javier Marín en su libro En vivo desde América: Cómo la TV latina conquistó EE. UU. defiende el bilingüismo en EE. UU.

19 de octubre de 2026

Javier Marín, publisher y propietario de medios

Javier Marín, publisher y propietario de medios, conversó en #PRODUprimetime con Ríchard Izarra de su nuevo libro En vivo desde América: Cómo la televisión latina conquistó EE. UU. (Live from America: How Latino TV Conquered the U.S.), para el cual se basó en una investigación de más de 20 años.

Marín, quien está residenciado en el pueblito costero de Ogunquit, en Maine, al norte de Boston, se instaló en la zona hace 26 años y lanzó un periódico comunitario en español que aún circula en papel junto a otro similar en Washington. Ambos los administra su holding Tiempo News.

Marín explicó que los principales protagonistas del libro son los Azcárraga, Jerrold Perenchio, René Anselmo y Gustavo Cisneros. “Hay un capítulo en el libro que yo lo llamo La opulencia donde intento demostrar el carácter de los cuatro: Perenchio, Gustavo Cisneros, Azcárraga Milmo y René Anselmo, a través de sus ambiciones materiales y de poder. Eso a mí me causó una impresión increíble, porque ninguno se parece al otro”.

Dijo que lo fascinante de leer el libro es que cada quien tiene sus conclusiones. “Por eso era importante este libro, que haya sido explicado sin ningún tipo de interés de ningún familiar. Las historias están contadas de la manera como sucedieron y en algunos aspectos como me lo dijeron algunos personajes”, expresó.

EL INICIO DE LA INVESTIGACIÓN

Relata Marín que, al ser dueño de un medio de comunicación especializado en negocios en Venezuela, Gustavo Cisneros era parte del contenido que difundían. “Los dueños de medios, aparte de los dueños de las empresas, eran muy importantes. En mi caso personal, la historia de los medios siempre me llamaba la atención porque en el mundo entero los medios trascienden. O sea, primero las iglesias y después los medios. Mi intención siempre fue: ¿quiénes son los más exitosos en EE. UU.? Para copiarme las cosas buenas y para evadir las cosas malas. Ese siempre ha sido mi mantra en mis emprendimientos. Y así nació mi interés en conocer la historia de Univisión y Telemundo”, dijo.

En su relato, Marín habló de la participación de Gustavo Cisneros en Univisión y del inicio de esa cadena, del tiempo cuando se llamaba Spanish International Network (SIN). “Hay partes de la historia que la gente no conoce y yo pienso que hoy más que nunca hay que conocerla por la resiliencia y las maneras como los creadores de lo que es la TV hispana en EE. UU. lo lograron. Hasta el 2017 existía una ley que los networks de TV no podían tener propiedad extranjera por encima del 25%. Es decir, cualquier network de TV podía tener socios extranjeros hasta un 25%. El 75% tenía que estar en manos de estadounidenses. Y resulta ser que Univisión antes se llamaba Spanish International Network (SIN), y mucha gente decía SIN (pecado), que nosotros somos el pecado”, comentó.

EMILIO AZCÁRRAGA VIDAURRETA CONOCIDO COMO “EL LEÓN”

Mencionó a Emilio Nicolás Sr., quien fundó el primer canal de TV en español en San Antonio, Texas. “Yo lo comparo con la clave Morse, el que dijo aquí se puede mantener una TV en español fue Emilio Nicolás Sr., pero el equivalente a Guglielmo Marconi, que fue quien masificó el telégrafo de Morse y la clave Morse y la hizo a nivel mundial, fue Emilio Azcárraga Vidaurreta, también conocido como “El León”, quien ya era dueño de Telesistema Mexicano en los años 60, que después se convirtió en Televisa, así como SIN se convirtió en Univisión”, apuntó.

También hizo referencia a Perenchio, quien a pesar de tener un carácter enigmático, Marín con su investigación logró sacarlo a la luz pública. “Un personaje que nadie lo había sacado de la manera como lo describo en el libro. Y tengo mucho más material. Lo que pasa es que me centré y mi publisher, el Grupo Planeta, específicamente me dijo que la historia era de Univisión, no era de Perenchio”, apuntó.

Refirió que “El León” contrata a René Anselmo en México en la época que estaba terminando la época de oro del cine mexicano. Relata que el español era fascinante para Anselmo, quien consigue trabajo en un teatro propiedad del León, y ahí es donde “El León” se da cuenta que, con su inglés perfecto, con el español mejorando, y con la lealtad a los Azcárraga, “era el personaje perfecto para mandarlo a EE. UU., porque era estadounidense. Se fue a EE. UU. como vendedor, el primer vendedor de contenido de Televisa en ese país. El primer buen vendedor de contenido fue este gringo. René Anselmo fue una pieza fundamental en el nacimiento del network nacional de SIN, y le dieron la vuelta a la ley, porque lo pusieron a él como testaferro a través de unos préstamos convertibles. Todo eso lo narro. Pensar en un bono convertible o préstamo convertible en los años 60 era algo muy innovador. Yo tuve la oportunidad de conocer al abogado que lo hizo, y lo logró, y durante muchos años fue un network prácticamente propiedad de una familia mexicana”, enfatizó.

Indica Marín que como parte de la investigación para el libro, se concentraba en hablar con productores como Menchaca para el caso de Don Francisco o con Berta Escurra, la asistente personal de Anselmo, para entender quiénes eran estos caracteres. “¿Por qué Anselmo, tenía un piano en su oficina? ¿Cómo reía? ¿Cuándo lo llegaste a ver llorando? ¿Crees que Perenchio hablaba español? ¿Por qué lo crees? Y muchas de esas personas, como sabes tú, cuando le tocas el tema personal de los caracteres, hay más apertura, o por lo menos en mi caso, esa fue la virtud”, dijo.

Cuenta que mientras gerencia su diario en Boston, Marín viajó muchas veces a Arizona, Texas, Los Ángeles, México, para continuar con la investigación de su libro. “Y siempre me metía en archivos legales. Soy un fanático del tema financiero, entonces cuando Univision se hizo pública había mucha información en la Security and Exchange Commission (SEC). Y ahí me dedicaba, cuando tenía algún tipo de disponibilidad de tiempo lo hacía con ánimo de aprender para aplicarlos en mi negocio o no aplicarlos”, indicó.

Cuenta que a la par que gerenciaba su diario en Boston, viajó muchas veces a Arizona, Texas, Los Ángeles y México, para continuar con la investigación de su libro. “Y siempre me metía en archivos legales. Soy un fanático del tema financiero, entonces cuando Univisión se hizo pública había mucha información en la Security and Exchange Commission (SEC). Y ahí me dedicaba, cuando tenía algún tipo de disponibilidad de tiempo lo hacía con ánimo de aprender para aplicarlos en mi negocio o no aplicarlos”, indicó.

CONVERSACIONES CON LAS PLATAFORMAS

Consultado sobre sí ha conversado con las plataformas para ofrecerles esta historia, Marín dijo que sí las ha contactado, pero lo que lo condiciona es que desea ser parte del próximo paso para ese proyecto.

“Creo que la industria intenta simplemente comprar los derechos de un libro y después hacer lo que quieran con eso. Y mi investigación va mucho más allá del libro. El libro por supuesto es una pieza muy importante y muy bien estructurada, no solamente dándome los créditos a mí. El Grupo Planeta hizo un excelente trabajo de edición y de traducción, excelente. Realmente, me quito el sombrero en que ellos primero confiaron en un debutante como autor, pero siempre y cuando yo me sometiera a un rígido mecanismo de convertirlo en un libro”, dijo.

EL LIBRO DEFIENDE EL BILINGÜISMO EN EE. UU.

Marín mencionó que otra de las condiciones que puso, fue tener la publicación en español y en inglés al mismo tiempo.

“Eso fue una condición que yo puse. Yo necesito que este libro esté en inglés al mismo tiempo que en español. ¿Y por qué eso en inglés? Porque el libro también defiende el bilingüismo en EE. UU. Recordemos la resiliencia de los pioneros de los canales hispanos en EE. UU. que combatieron contra una fuerza muy grande, que otra vez volvió, en contra del uso del español en EE. UU. Hubo un momento donde Univisión quizás no iba a existir. Rupert Murdoch quería cambiar ese canal a inglés y ser la cuarta cadena en inglés. Y entonces yo quería hacerlo simultáneamente como un mensaje de que este país es un país bilingüe”, acotó.

Agregó que EE. UU. no tiene un idioma oficial. “La Constitución de los Founding Fathers no decreta un idioma oficial. Lo que ha hecho Donald Trump, y lo que hizo Theodore Roosevelt también, es que creó un decreto ejecutivo donde en las oficinas de gobierno no podían sino hablar inglés y tener la información en inglés, pero EE. UU. no tiene un idioma oficial. Y no solamente eso, en 1848 con el tratado de Guadalupe Hidalgo, en el cual México se rinde a EE. UU., no crean que México simplemente dijo bueno, quédense con eso y ya. No, hubo un tratado que se firmó en la Basílica de la Guadalupe, donde EE. UU. se obligó a, aparte de dar un dinero, la ciudadanía a los mexicanos, el mantener el idioma y la cultura escrito en 1848. Ese tratado todavía es vigente. Y yo quería dar el mensaje desde el principio, que el libro estuviera en los dos idiomas”, explicó.

Refiere Marín que el Presidente, Richard Nixon, en el 69 creó una comisión para designar un término para todo el que hablara español, y de allí nació la palabra ‘hispano’. “No como significado literario, sino como significado político-económico en EE. UU. Y en ese momento se encapsuló todo en hispano. ¿Y quién cayó de carambola que tenía ya un network en español en la TV? Spanish International Network (SIN). Recordemos, Azcárraga comenzó con SIN y el gobierno se lo quita en el año 86, un litigio que duró 10 años, todo narrado en el libro. Del 76 al 86 hubo un litigio gigante, ya que en el 87 vencía la licencia. O sea si en el 86 Azcárraga no hubiera vendido, le quitaban el canal por cero dólares. Y por influencia de la presidencia de México, Miguel de la Madrid con Ronald Reagan, todo narrado en el libro, fue cómo llegaron al “ok, véndelo, te pagamos, pero no puede ser más de mexicanos”. Y después Azcárraga vuelve”, sentenció.

Finaliza que en la actualidad “existe esa errada descripción de que la audiencia de habla hispana no es monolítica. Es cierto, pero el tema político y económico sí lo es. O sea, Procter & Gamble no va a comprar una publicidad para el venezolano, otra para el colombiano y son miles de millones de dólares. El poder económico y del voto, al que lo sepa cómo seguir desarrollando, hoy en día la primera bandera la tienen los dos canales principales, Univisión y Telemundo. Pero lo fascinante es el valor que vuelven a tener. O sea ¡cómo ha oscilado la valoración de estos canales!, ¿no? El único que se ha mantenido en las mismas manos ha sido Telemundo, desde que se vendió en US$2.000 millones. Pero miren lo que ha pasado con Univisión que hasta han habido suicidios que están narrados en mi libro”.

Diario de Hoy

martes, 20 de octubre de 2026

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