TELEVISIÓN

Javier Williams de 3Pas Studios y Visceral: “Los nuevos paradigmas del entretenimiento”

17 de abril de 2026

Javier Williams: "El reto está en encontrar, desarrollar y producir esos contenidos que puedan levantar la mano dentro de una multitud cada vez más grande"

Los que ya tenemos unas décadas en las espaldas y en los huesos hemos vivido un periodo en la historia de la humanidad sin comparación alguna. Leemos con añoranza de objetos y tecnología que eran partes de nuestras vidas y ahora se resumen en alguna foto de recuerdo o una imagen con gente mucho más joven jugando a ver si reconocen algo.

Periódicos impresos, teléfonos de discos, máquinas de escribir, una postal… todos testigos de un universo que ya es irreconocible al compararlo con la tecnología de hoy. Y siempre me viene esto a la mente cuando pienso en el entretenimiento, los medios y la manera en la que este dinámico desarrollo tecnológico ha cambiado como nos comunicamos, lo que absorbemos el mundo y, por lo tanto, la manera en la que nos entretenemos.

Sin lugar a duda estamos en una de las pocas épocas de la humanidad donde han cambiado más de una vez los paradigmas de la comunicación en una sola vida. Un paradigma – el marco fundamental que da forma a la manera en que intercambiamos, comprendemos y se consume la información – que normalmente tomaba generaciones para ser reemplazado. Qin Li, en su libro Immersive Communication. The Communication Paradigm of the Third Media Age resume el cómo la comunicación ha dejado de ser bidireccional, de un claro camino donde algo o alguien manda un mensaje y alguien lo recibe, a una comunicación ubicua e inmersiva. Y añadiría, que, sobre todo absolutamente democratizada. Todo el mundo comunica a todo el mundo y todos somos emisores y receptores a la vez. Y esto no sólo es una consideración académica, sino que ha transformado radicalmente – y sigue haciéndolo – el mundo del entretenimiento y todo su ecosistema.

Ya no es secreto que la economía de ese entretenimiento ha cambiado y, si bien siguen por supuesto existiendo los grandes estudios y conglomerados que producen proyectos enormes en presupuesto y alcance, hay un sinfín de pequeños creadores que van desde compañías más pequeñas hasta una chica sólo con su teléfono y una luz que, grabando desde su recámara, está compitiendo por los mismos ojos y la misma atención con los proyectos producidos por esos enormes estudios.

Y es que hay dos peculiaridades más: primero, esa atención cada vez está más fragmentada. No sólo las nuevas generaciones, sino que todos nos estamos acostumbrando a lo que le llamaban antes snackable content, contenido de muy corta duración. Con el mínimo esfuerzo uno puede cambiar lo que está viendo y ahora hay impulsos de 2-3 segundos. O menos. Ya pasó hace mucho esos tiempos donde por la pereza de pararse del sillón a cambiarle el canal a la televisión con ese control remoto con muchos botones y cable de los 70s y 80s hacía que uno terminara viendo algo que quizá pensara no iba a interesar, pero al darle tiempo, acaba enganchando.

Ahora la velocidad para el cambio de contenido es implacable. Si a uno los primeros segundos no lo atrapan, sólo hay que mover el dedo para tener otra opción. O miles de opciones, cientos de miles. Y segundo, las barreras tecnológicas que existían en el pasado donde muy pocas instituciones – ya ni decir personas – se han derribado totalmente. La entrada tecnológica está a la mano de absolutamente todo el mundo con cámaras en la mano con capacidades ni imaginadas hace algunos años, captura de audio de primer nivel en los mismos teléfonos y todos los softwares necesarios para armar un contenido de fácil adquisición. Y haciendo un mínimo esfuerzo e inversión, esas producciones dejan de percibirse como amateurs ahora. La universalidad de la infraestructura y las prioridades han cambiado. Ya no sólo es prerrogativa de quien puede contar con grandes montos en inversiones y una infraestructura enorme. Yo veo una clara tendencia a encontrar una nueva identidad de todo ese ecosistema alrededor de nuevas

En este entorno es una constante tarea el estar pensando en el rol de uno como productor, escritor, creador, casi cualquier función dentro de la línea de una producción. Es un hecho que las barreras han caído en su mayoría, y que proyectos como Iron Lung de Markiplier comprueban que hay caminos nuevos y diferentes extraordinariamente fértiles. Pero también es un hecho que esa explosión impresionante en la cantidad de contenido no siempre va de la mano con historias que realmente atrapen y se conviertan parte del zeigeist cultural. Ahí es donde creo que está el reto: en encontrar, desarrollar y producir esos contenidos que puedan levantar la mano dentro de una multitud cada vez más grande.

Sé que nada de esto es nuevo para los que estamos en esta industria. Lo estamos viendo, analizando y tratando de descifrar día a día, y yo en lo personal creo en la teoría del péndulo, donde las cosas tienden a irse a los extremos antes de encontrar una semblanza de equilibrio, para que luego algo vuelva a mover ese péndulo. Una y otra vez. Pero si esos cambios de paradigma donde en una vida de medio siglo alguien ha visto pasar del entrenamiento que sólo se recibía, a uno que se crea y comparte de la mano de su consumo, podemos seguir teniendo confianza que la calidad, la pasión, y las ideas que sean únicas siempre van a tener alas. Claro, debemos tener claro que los parámetros cambian: mayores exigencias de velocidad, presupuestos más eficientes, pero definitivamente lo mejor será verlo como una oportunidad.

Por
Javier Williams
Senior Vice President, Spanish Content 3Pas Studios
CEO Visceral

Diario de Hoy

viernes, 17 de abril de 2026

PRODU
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.