
Debate sobre la piratería en Amcham Brasil
En el Seminario Amcham: Brasil contra la piratería, evento donde se reunió a líderes del sector público y privado en San Pablo, para debatir estrategias de combate a la piratería, se discutió como la piratería audiovisual representa un problema económico estructural para toda América Latina, con presencia ya en al menos uno de cada tres hogares con acceso a internet.
Y es que el mercado ilegal opera con escala, sofisticación tecnológica y una lógica globalizada, movilizando más de US$12 mil millones por año, considerando el robo a la TV paga y a las plataformas de transmisión online.
“En este escenario, la acción coordinada entre gobiernos y empresas se vuelve cada vez más urgente”, consideró Pedro Betancourt, VP de Asuntos Externos y Regulatorios de WAIKEN ILW, holding que controla empresas como DIRECTV Latin America, Sky, Zaaz Telecom y Overlabs, entre otras.
“El impacto es alarmante: en la televisión por suscripción, aproximadamente 14,4 millones de hogares consumen contenido ilegal —22,1% del mercado—, mientras que en el entorno digital el número llega a 46,3 millones de hogares, lo que representa el 42,6% de los domicilios con banda ancha”, precisó Betancourt, en función de datos de investigaciones de Alianza contra la Piratería Audiovisual (ALIANZA).
“Hoy, sin duda, el principal competidor de la cadena audiovisual es la piratería. Esta actividad representa una transferencia directa de riqueza de la economía formal hacia un mercado ilegal”, agrega el ejecutivo.

Pedro Betancourt
La dimensión del daño va más allá de las pérdidas contables de las empresas. El mercado ilegal de TV paga desvía US 2.390 millones, mientras que la piratería online —que ya representa el 80% del impacto económico total— quita otros US$9.970 millones por año. Estos números se traducen en grandes impactos, tales como:
Estudios recientes destacan que la piratería moderna es una actividad global que supera fronteras regulatorias. Las operaciones generalmente utilizan servidores en el exterior, plataformas globales y métodos de pago internacionales, lo que permite que el consumo sea local mientras las ganancias se distribuyen globalmente a través de estructuras criminales organizadas.
La piratería audiovisual ha alcanzado una escala masiva y digitalizada que distorsiona el mercado, pone en riesgo la ciberseguridad de los usuarios y debilita la economía real de los países latinoamericanos. Frente a este escenario, es fundamental el trabajo conjunto entre países, autoridades financieras, ministerios públicos, organismos y toda la industria, además de actualizaciones regulatorias eficaces que garanticen la supervivencia de la cultura y del audiovisual, señaló Bentancourt.
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martes, 2 de junio de 2026 |