Juliana Barrera y Albatros González junto a sus dos hijos se trasladaron a España hace cuatro años
En #PRODUprimetime estuvieron la productora Juliana Barrera y el guionista Albatros González, pareja colombiana que hace cuatro años se trasladó a Madrid con sus dos hijos, Jerónimo y Mateo, para iniciar una etapa marcada por el trabajo audiovisual y el reacomodo familiar.
Cuando Juliana Barrera recibió una oferta de trabajo en España, la decisión no pasó por una lista de pros y contras. “Yo me lanzo a la piscina sin pensar y luego digo hoy me mojé un poco. Esa fue mi mi mi proceso para cambiar de continente”, contó.
La llegada no fue una mudanza gradual. Según el relato de la pareja, la conversación en casa ocurrió de manera directa. “Y yo dije: ‘Bueno, les tenemos una noticia, nos vamos a vivir a España… ¿me apoyan?’ y todos por supuesto que sí”, dijo Barrera. Albatros González recordó que el hijo mayor, que entonces tenía diez años, fue parte de la consulta previa: “El niño le dijo ‘sí, hazlo’ y ya lo hizo”.
En la logística del traslado, la pareja tomó una decisión que buscaba reducir el impacto del cambio sobre los niños: trasladar objetos y muebles desde Bogotá. “Para instalarnos acá queríamos, sobre todo por los niños, que su entorno inmediato en la casa fuera la misma casa”, explicó Albatros González. “Entonces todos los objetos del hogar en el 90% vienen desde Bogotá”.
El gesto tuvo un sentido simbólico para él: “Nosotros trajimos lo que éramos acá”. En su lectura, el lugar no define por sí solo la identidad familiar. “No creo que sean los lugares los que lo definan a uno, sino uno el que define un poco los lugares”, afirmó.
Juliana Barrera coincidió en la idea del mismo núcleo, pero describió una adaptación distinta. “Para mí en particular fue un proceso lento de adaptación y yo extrañaba mucho, mucho a mi gente y a mi equipo”, dijo quien actualmente es productora ejecutiva y de Desarrollo Internacional del Grupo iZen.
Agregó que el duelo no se limitó a vínculos personales, sino también a estructuras laborales. “Aquí es un terreno por conquistar de nuevo… hay que volver a hacer ciertas cosas que ya en Colombia teníamos ganadas”.

Albatros González se ha destacado como guionista. Uno de sus más recientes trabajos fue la adaptación de Cien años de soledad
En el día a día, la familia procuró replicar rutinas. “La rutina de Colombia acá es la misma. Los niños estudiaban… enfrente, ahora estudian en frente”, señaló González. También comparó distancias y hábitos de traslado: “La oficina de Juliana… queda más o menos en la misma y a veces la llevo igual”.
Sin embargo, la experiencia emocional no fue simétrica. “Entre nosotros una diferencia es que ella extraña mucho y yo no extraño”, resumió. Barrera detalló el tipo de ausencia: “La persona de dirección con la que siempre hice planes… mi contable… mis abogadas… gente con la que uno tiene ya una relación tan tan tan sólida y que es muy fluido todo”. Para ella, el valor estaba en lo construido con el tiempo: “Esa era mi gente”.
González encuadró esa sensación como un proceso de largo aliento. “No puedes esperar a tener lo mismo en tres cuatro años. En Madrid hay que esperar, hay que ser paciente”, le decía cuando ella se desbordaba. En su caso, el vínculo con la industria local tardó en llegar: “A mí los tres primeros años yo no lograba conectar con la industria en España. Me ocurrió ahora este último año”.
En lo familiar, la adaptación de los hijos apareció como un punto de rapidez. “Los niños también se adaptaron primero… hicieron amigos en el colegio de una vez”, dijo Barrera. Y el entorno de padres se volvió un soporte cotidiano: “Me lo puedo llevar al niño al fútbol… siempre hay alguien que lo lleva… ese sentido de comunidad en el tema de ser padres aquí yo lo siento casi que más”.

Juliana Barrera es actualmente productora ejecutiva y de Desarrollo Internacional del Grupo iZen
En la conversación, la migración se cruza con una lectura sobre el lugar de las mujeres colombianas en la industria audiovisual internacional. Juliana Barrera evitó explicar por qué la eligieron para estar en compañías como Caracol, Netflix, Mediapro o IZen, pero sí ubicó su experiencia en una tendencia:
“Supongo que las ejecutivas colombianas tenemos como algo una mezcla interesante”, dijo, y añadió que en varias plataformas “tienen una ejecutiva colombiana a cargo”.
Para ella, esa presencia se explica por “mucha capacidad de trabajo”, “una de asumir responsabilidades muy grande” y “arrojo… como echadas pa’ adelante”.
González complementó con una interpretación histórica: Colombia es un país que ha vivido una guerra interna durante muchos años. Es decir, los hombres han ido a la guerra constantemente y los hombres han muerto en la guerra constantemente. Colombia es un país que han construido las mujeres. Entonces, las mujeres colombianas son mujeres de mucho carácter.
Para el guionista, esa experiencia de décadas se ve en la manera de las mujeres colombianas de ocupar espacios: “Llegan a estos cargos y tienen eso, tienen una fuerza, un empuje, una visión enorme”.
Con el paso del tiempo, la mudanza se consolidó como plataforma de trabajo y también como apertura de recorridos. La familia hizo un viaje por carretera que atravesó varios países europeos. “Hicimos un viaje de 8.000 kilómetros… España, Francia, Italia, Eslovenia y Croacia”, contó González.
Para Albatros González, la experiencia se conecta con la idea de moverse de lugar como aprendizaje: “Migrar también te saca de tu zona de confort, te manda al mundo”. Barrera lo formuló como una habilidad adquirida: “Esa capacidad de adaptación… implica que te arriesgues más… vas aprendiendo”.
Y también como un cambio en la forma de pensar el futuro: “Podríamos vivir aquí, podríamos vivir allá… terminas como… ‘ciudadano del mundo’”.
Pese a esa apertura, no hablan de un calendario cerrado. “No es nuestra visión… a un plazo definido”, explicó Barrera. “Estamos los dos bien, tenemos proyectos… ya es como la cotidianidad”, concluyó.