
Carolina Chimoy es periodista de televisión y corresponsal internacional de DW
Un fenómeno masivo e inédito comenzó a gestarse silenciosamente en las trincheras del este de Europa: hombres y mujeres latinoamericanos viajaron miles de kilómetros para vestir el uniforme militar ucraniano y combatir frente a las fuerzas rusas. Para comprender qué hay detrás de esta decisión, la periodista de televisión y corresponsal internacional Carolina Chimoy concibió Alias Cóndor, una investigación en formato de podcast narrativo de cuatro episodios que busca desentrañar la dimensión humana de un conflicto observado desde la perspectiva de sus propios protagonistas.
Es una coproducción de DW, LA Times Studios y Futuro Media y el primer episodio ya está disponibles desde el 23 de septiembre.
Chimoy, quien ha cubierto la guerra en Ucrania durante años como parte del equipo de corresponsales de DW, recuerda el momento exacto en que advirtió el crecimiento vertiginoso de este fenómeno. “Cuando conocí a los primeros soldados latinos en Ucrania era un fenómeno poco conocido y muy puntual. Me acuerdo de que tuvimos que buscar un poco para dar con los primeros latinos de una brigada y poder entrevistarlos. Pero el grupo fue creciendo rápidamente. Otros soldados me iban contando que cada vez había más latinos y también me lo contaban mis colegas de DW en Kyiv, que cada vez escuchaban más español en las oficinas administrativas y en la zona más cercana al frente en el este de Ucrania”, contó.
Agregó que cada vez que iba a Ucrania como corresponsal internacional contactaba a soldados latinos o incluso escuchaba español por las calles de Kyiv y se acercaba a hablar con ellos. El fenómeno que empezó con apenas una docena de latinos creció rápidamente. Ahora al menos la mitad de todos los soldados extranjeros en Ucrania procede de América Latina.
“Cuando conocí a los primeros soldados latinos estaba haciendo un reportaje sobre la Legión Internacional. Fue una entrevista muy corta y había muchas cosas que no podían contarme. Eran Colombia y Kike. Kike, lamentablemente, falleció. De Colombia no volví a saber nada. Después conocí a Cóndor, a Fercho, a Flaco y a otros. Pero en ese momento no estaba claro que el fenómeno de los soldados latinos fuera a crecer tanto ni que llegara a ser tan importante para el ejército ucraniano. Hace solo unos días el ejército ucraniano creó un centro de reclutamiento de extranjeros. Los soldados extranjeros son ahora oficialmente una prioridad para el ejército ucraniano”, informó.
Ella siguió en contacto con Cóndor y con los otros soldados latinos porque le interesaba saber cómo era la situación en sus bases, en el frente, cómo se estaban adaptando a la realidad ucraniana. Era un interés personal, curiosidad. Le parecía una locura que alguien viniera desde América Latina hasta Ucrania para ponerse el uniforme militar ucraniano y arriesgar su vida en las trincheras.
Llevar estas historias al formato podcast no fue una decisión azarosa, sino una respuesta a la reticencia inicial de los involucrados a exponerse públicamente. “Muchos no querían salir en televisión por miedo a ser reconocidos por los rusos, no les interesaba exponerse y la cámara los intimidaba. Un soldado me dijo una vez que prefería tener una ametralladora delante que una cámara. Soy originalmente periodista de TV, trabajo en un medio audiovisual y soy adicta a los podcasts narrativos, de noticias y de análisis. Entonces al notar que muchos de los soldados a quienes he entrevistado se sentían intimidados por la cámara pensé que contar sus historias únicamente a través del audio podría ser el medio más adecuado. Y, efectivamente, las entrevistas fueron mucho más naturales y espontáneas que frente a una cámara. El poder del audio —voces, sonidos, música— es tan potente que puede crear una imagen hasta más clara que un medio visual y es esencial, como periodista, saber reconocer qué historia es adecuada para qué tiempo de medio”, dijo.
Uno de los principales ejes conceptuales de Alias Cóndor radica en desarmar las visiones simplistas con las que suele catalogarse a estos combatientes, donde con frecuencia se los encasilla de forma genérica como mercenarios.
A nivel jurídico, Chimoy aclara la distinción: “El término tiene una definición muy concreta en el derecho internacional humanitario (el Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra de 1977). Establece seis condiciones acumulativas, entre ellas no formar parte de las fuerzas armadas en conflicto y recibir una remuneración considerablemente superior a la de los soldados locales. Sin embargo, los soldados extranjeros en Ucrania firman contratos con las Fuerzas Armadas ucranianas y se integran en sus estructuras militares. Los comandantes ucranianos los consideran soldados de sus unidades”.
El podcast profundiza en las complejas dinámicas socioeconómicas y personales que operan como detonantes para viajar a la guerra. “Conociendo la realidad de América Latina y escuchando sus historias, me di cuenta de que muchos sentían que tenían muy pocas opciones en sus países de origen”, reflexionó la periodista.
Esa vulnerabilidad social queda en evidencia en los testimonios que Chimoy recopiló a lo largo de su investigación. “Un soldado me dijo que en Ucrania recibía un reconocimiento que nunca había tenido en su país. Otro me contaba que en su casa, con suerte, comía dos veces al día, mientras que en Ucrania recibía tres comidas diarias como soldado y otro me confesó que en su barrio en Latinoamérica hay tanta violencia que matan gente cada semana, y que en Ucrania, irónicamente, había encontrado ‘paz’”.
Para la periodista Alias Cóndor ha sido una experiencia muy interesante. Ha sido una historia que ha querido contar desde hace muchísimo tiempo, “así que haber estado trabajando en esta historia durante tanto tiempo, sin siquiera saber si iba a poder contarla ni cómo la podría contar (porque durante años el protagonista me dijo que no iba a hablar “on the record“) ha sido realmente excepcional”, culminó.
|
martes, 29 de septiembre de 2026 |