
El creador y showrunner israelí Ran Telem y Daniel Burman de Disney Latinoamérica
El reconocido creador, productor y showrunner israelí Ran Telem, mente detrás de éxitos globales como Prisioneros de guerra (adaptada en EE. UU. como Homeland), The A Word y The Head, Crush y The Paradise participó de una charla junto a Daniel Burman, actual Head of Original Content de Disney Latinoamérica en las oficinas que Disney tiene en Buenos Aires. Ambos habían trabajado juntos en Grup Mediapro.
Burman reconoció ante la consulta de PRODU que están desarrollando algunos proyectos para la región de los que por ahora no pueden hablar.
“Estuve trabajando en varias ideas. Algunas sucederán en este pequeño lugar llamado Latinoamérica. Esta semana estuve trabajando como un outsider con Disney, escuchando y tratando de darles un punto de vista diferente sobre lo que están haciendo. Fue un proceso fenomenal por la apertura de la gente y por aprender cómo trabajan”, explicó Telem.
A lo largo de la charla, abordaron temas como la construcción de personajes, la influencia de la IA en la escritura y el debate en torno a las nuevas narrativas en formato vertical, entre otras cosas.
Reflexionando sobre la evolución de las plataformas, Burman abrió el debate señalando cómo las ficciones pasaron de la tiranía inicial del cliffhanger a un retorno saludable hacia la centralidad del personaje.
Coincidiendo con este diagnóstico, Telem expuso su enfoque: “Todo gira en torno al personaje. Si te tomás el tiempo y la paciencia para sumergirte en ellos, sucede algo increíble: ellos mismos te cuentan la historia. El argumento surge de sus vidas. En lugar de ser un solo contador de historias, tienes a diez personajes trabajando para ti”.
Hablando de su vida, Telem vinculó su vocación de contar historias con su historia personal: “Mi padre fue el único sobreviviente del Holocausto de su familia y no nos contó su historia hasta que cumplió 70 años. Es lógico: una persona cuyo padre no le contó su historia, lo único que quiere hacer en su vida es contarlas. Además tengo una nieta de 10 meses; cuando le leo un libro y lo cierro, empieza a llorar pidiéndome ‘otra historia’. El ADN de contar historias es una obligación que le debo al mundo, es tratar de arreglar la herida que mi padre me dejó”.
Telem reveló además su técnica de creación: “Hago sesiones de terapia psicológica encarnando al personaje para analizar qué quiere y qué necesita y cuando llego a la sala de guionistas, los conozco como si fuera su terapeuta”.
Habló también sobre su carrera y destacó que ha tenido ciclos de diez años como por ejemplo en la empresa israelí Keshet y luego en Mediapro y puso como ejemplo a las serpientes. “Las serpientes mudan su piel no porque se rompa o se desgaste, sino porque crece y la piel ya no puede contenerla. Ese período de tiempo en el que se queda sin piel es el momento más aterrador de su vida, porque está indefensa, está muy frágil, pero es ahí cuando crece. Yo he mudado mi piel muchas veces en mi vida. Mucha gente dice que el cambio es fantástico, pero la realidad es que el cambio es espeluznante: no tienes de qué agarrarte mientras estás creciendo y esa nueva piel se forma muy lentamente sobre ti. Pero al final del proceso, si logras descubrir a un nuevo yo, el resultado es simplemente increíble”, reflexionó.
Sobre la transposición de historias locales a mercados internacionales, como ocurrió con Homeland, sostuvo que con Homeland, los guionistas estadounidenses pusieron el auto en el elevador del taller y lo desmantelaron por completo para construir uno nuevo con las mismas piezas. “La metáfora es que si contrabandeás plantas y las ponés en un suelo diferente, el fruto que crece tiene un sabor distinto. No es el mismo fruto”.
Ante la consulta sobre cómo ve un productor internacional la forma de contar historias en nuestra región, Telem derribó un mito común sobre la homogeneidad cultural: “No creo que Latinoamérica sea una sola cosa, así como nadie dice que existe una película europea, sino que dicen una película sueca o francesa. Hay brasileños, mexicanos, argentinos, y son profundamente diferentes. En Israel, un país de 10 millones de personas, tampoco puedes definir un solo tipo de israelí. Las historias más potentes son siempre peculiares, locales y muy específicas”.
En esa línea, destacó que al trabajar en otros países prefiere colaborar mano a mano con creadores locales: “Escribir en inglés para mí es como usar un guante; cuando me lo saco, escribo en mi idioma natal (hebreo) y puedo tocar las teclas de otra forma. En otro país siempre tengo el guante de un extranjero, por eso necesito al escritor local para que la historia resuene real”.
Telem y Burman fueron consultados sobre el auge de los formatos verticales para dispositivos móviles y si responden a una merma en la capacidad de atención del espectador.
“Siempre existieron distintas formas de consumir relatos: podés leer una novela que te toma dos semanas o un cómic de cinco minutos. El formato vertical es un negocio en crecimiento que respeto, pero lo verdaderamente relevante es crear historias que impacten a la gente», explicó Tellem.
Para ejemplificarlo, recordó una experiencia personal: “Fui al cine con mi hija de 20 años a ver La odisea, película de más de tres horas. No quiso levantarse ni miró el celular en ningún momento. Cuando terminó me dijo que era una gran historia. No creo que sea imposible lograr impacto en un formato vertical o breve, pero la industria todavía no está buscando eso allí”.
Por su parte, Burman valoró el auge del formato como una vía de exploración: “El formato vertical es un nuevo territorio, un puente y un campo de experimentación para desarrollar talento. Hay que exigirle lo que puede dar. Aunque la experiencia cinematográfica sea única, que exista una nueva forma de contar historias siempre es algo positivo”.
Consultado sobre la irrupción de la IA y los temores en la industria, Telem opinó que es muy poderosa para investigar universos desconocidos en minutos y para reordenar la continuidad si un cambio en un episodio afecta a otro.
“La IA está diseñada para predecir cuál es el siguiente movimiento, pero al escribir ficción lo que buscamos es sorprender. La IA no es tu escritor”, enfatizó.
Comparándolo con la gastronomía, concluyó: “La IA es como una milanesa congelada del supermercado: te saca de un apuro cuando no tienes tiempo. Pero si quieres la experiencia real, vas al restaurante del chef que conoce la tradición y cocina con las manos. Al creador humano no se lo puede reemplazar”, concluyó.
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jueves, 3 de septiembre de 2026 |
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