Jorge Medina, presidente de la Asociación Mexicana de Filmadoras (AMFI), explicó que la publicidad no debe subestimarse al otorgar incentivos o facilidades en los estados o el gobierno. Durante el viaje de familiarización con locaciones en Hidalgo, Medina explicó que, si bien un largometraje puede tener un rodaje de cuatro a seis semanas, la publicidad tiene plazos de producción más breves. Pero ello no implica inversiones menores.
“Cuando se hablaba del cash rebate de Morelos, tuvimos la fortuna de dialogar con sus autoridades. En las reglas de operación se establece que los proyectos cuenten con una inversión mínima de 20 millones de pesos. Se trata de proyectos que contemplan entre cuatro y seis semanas de filmación. Sin embargo, nuestro ticket promedio ronda los cuatro millones de pesos, equivalente a dos días de filmación: dos millones de pesos por día”, explicó a PRODU. Quiere decir que, si se juntan varios proyectos de publicidad, en esas cuatro o seis semanas hay una mayor inversión. “Se generaría una derrama mucho mayor si dividiéramos los días”, explicó Medina. “Y no solo eso, sino que también genera agilidad en la industria. Genera músculo.”
De allí que lograron que la publicidad formara parte de los incentivos del estado de Morelos.
Jorge Medina realiza casi una labor de evangelización. Durante el viaje de familiarización en Hidalgo, habló con varias autoridades sobre los beneficios que la atracción de la producción audiovisual de comerciales puede aportar a los estados. Se trata de un motor económico y formativo invaluable. Reveló que más del 60% de los proyectos que se filman en la Ciudad de México corresponden a publicidad.
Subrayó que las empresas que integran la AMFI generan más de 60.000 empleos temporales al año. “Somos la base del ecosistema de la producción audiovisual”, afirmó, señalando que uno de los objetivos de la asociación es asegurar que esta base cuente con trabajo constante. Esto dota a los estados de profesionales y de proveeduría especializada, lo que los vuelve más atractivos para grandes producciones.
Según los datos compartidos por el ejecutivo, las empresas de AMFI facturaron 4.000 millones de pesos en 2025. De esta cifra, alrededor del 31% (1.300 millones de pesos) corresponde a servicios de exportación para marcas internacionales.
“Compartimos la misma proveeduría, los mismos profesionales e incluso, muchas veces, los mismos espacios. Y el punto es cómo logramos que la publicidad sea esa base de la pirámide lo suficientemente sólida como para que los estados puedan generar infraestructura independiente. Y que, entonces, a partir de ahí, podamos traer filmaciones a los estados. Eso es de lo que hemos hablado en este fam trip: esta posibilidad, finalmente, de convivir, de familiarizarnos con el destino, sin duda, también de sensibilizar a los destinos y, a partir de ahí, empezar a construir una agenda en conjunto que pueda ser útil para todos”.
Medina también destacó la profunda sinergia entre la publicidad y el cine. Describió a la industria publicitaria como el “playground” donde los cineastas experimentan con nuevas herramientas tecnológicas y técnicas, respaldados por las marcas. Luego plasman ese aprendizaje en sus óperas primas y series. “La industria publicitaria se complementa plenamente con la de los largometrajes”, reflexionó.
El presidente de AMFI hizo hincapié en el trabajo continuo para sensibilizar a todos los niveles de gobierno sobre las necesidades específicas del sector. El objetivo es desarrollar destinos fílmicos y construir una agenda conjunta que responda a la urgencia de su mercado.
“Normalmente, para una película se requieren meses o años de preparación. Muchas veces, en publicidad, tenemos dos semanas. En ese tiempo tenemos que hacer, como decía la secretaria de turismo de Hidalgo, ‘que vuele un elefante rosa y que traiga alas’. Tenemos que plasmar el sueño de un director y de una marca en la realidad”, concluyó.
De allí que los estados deban responder con rapidez a las necesidades que plantea la industria audiovisual de la publicidad, dada la celeridad en la toma de decisiones.
El presidente de la AMFI subrayó el compromiso de la asociación con la descentralización. Actualmente, la facturación de sus afiliados asciende a unos 4.000 millones de pesos, pero gran parte de esta se concentra en la capital. “Lo que estamos buscando es la descentralización. Es decir, cómo podemos llevar producciones que se están realizando en la Ciudad de México al resto del país y que eso genere industria para todos”, destacó.
Esta visión apunta no solo a diversificar las locaciones, sino también a construir un andamiaje industrial robusto en todo el territorio mexicano. Según Medina, descentralizar significa generar una base sólida para que más personas puedan “hacer películas y vivir de la industria cinematográfica, de lo que hacemos”.
Para lograr estos objetivos de descentralización y profesionalización, Medina extendió una invitación a diversos actores y autoridades para que sumaran esfuerzos. “Cuenten con nosotros, cuenten con todos los aliados, porque es lo que estamos buscando: construir y generar una derrama económica mucho más amplia y rica para todos”, sentenció, dejando claro que la expansión de la industria publicitaria es clave para el bienestar general del sector audiovisual en México.
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viernes, 7 de agosto de 2026 |