
Ana María Gaitán, Andina & CAM Market Director de SAMY
El inicio del año plantea un nuevo punto de inflexión para las marcas: el storytelling ya no se construye como un relato lineal, sino como un sistema narrativo vivo, capaz de adaptarse, mutar y expandirse según la plataforma, el contexto y la participación de las audiencias. Así lo plantea Ana María Gaitán, Andina & CAM Market Director de SAMY, al analizar cómo está cambiando la forma en que las personas consumen —y resignifican— las historias de marca.
Gaitán afirmó que hoy las audiencias dejaron de ser receptoras pasivas de contenido para convertirse en participantes activos: reinterpretan los mensajes, los personalizan y los integran a sus propias narrativas. “El reto para las marcas no es solo contar historias, sino diseñarlas para funcionar tanto en cápsulas ultrarrápidas —como las que dominan en TikTok o Instagram— como en experiencias más inmersivas, desde plataformas de streaming hasta dinámicas de gaming y entornos interactivos”, destacó.
Para Gaitán, las narrativas más relevantes no nacen de fórmulas replicables, sino de insights culturales reales. Historias pensadas desde la flexibilidad, el contexto y la colaboración, capaces de adaptarse a múltiples formatos sin perder coherencia.
“Más que transmitir un mensaje cerrado, se trata de crear experiencias que conecten emocionalmente y permitan que la historia se expanda más allá de la marca, integrándose de forma orgánica en la cultura”.
Por otro lado, resaltó que la industria enfrenta otro debate clave: el equilibrio entre tecnología y creatividad. Lejos de ser una disyuntiva, Gaitán sostiene que el verdadero desafío está en lograr que ambas convivan sin perder lo que hace humana a la comunicación.
“La inteligencia artificial y los datos funcionan como motores que amplifican capacidades —revelan patrones, anticipan tendencias y optimizan formatos—, pero la conexión emocional, la empatía y la inspiración siguen siendo un territorio profundamente humano”, comentó.
Desde esta perspectiva, Gaitán aseguró que las agencias deberán operar en dos planos simultáneos. Por un lado, aprovechar la tecnología para abrir caminos, acelerar procesos y experimentar con nuevas posibilidades. Por otro, sostener el criterio cultural y la intuición creativa como brújula para definir qué es lo que realmente resuena con las personas. “La eficiencia importa, pero es la resonancia emocional la que construye relevancia y permanencia”, afirmó.
El nuevo equilibrio pasa por permitir que la automatización ayude a ordenar sin opacar, y que el dato ilumine sin encasillar. Para Gaitán, el futuro de la creatividad no será completamente tecnológico, sino profundamente híbrido: ideas potenciadas por inteligencia artificial, pero sentidas como auténticas, cercanas y humanas.
De cara a 2026, el storytelling se consolida como una herramienta estratégica que exige a marcas y agencias repensar cómo diseñan, activan y expanden sus narrativas en un ecosistema cada vez más fragmentado, participativo y culturalmente exigente.
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