TELEVISIÓN

La historia es el punto de partida para las producciones de CMO y se complementa con las locaciones e incentivos

Édison Monroy | 14 de agosto de 2026

CMO grabó La huésped para Netflix en locaciones de pueblos aledaños a Bogotá

Para CMO, el punto de partida de una producción no está necesariamente en el mercado internacional, sino en la historia que se quiere contar y en la audiencia a la que está dirigida. Ana Barreto, CEO de la compañía, explica que las producciones recientes han sido concebidas principalmente para el público colombiano, aunque algunas hayan terminado conectando con espectadores de otros países a través de plataformas globales.

“No hemos buscado llegar a la región ni al mundo. Lo hemos logrado, por fortuna, por el tipo de historias y por, creo yo, la calidad que hemos logrado con ellas, pero el enfoque ha sido más de producir de Colombia para Colombia”, señala Barreto.

Ese recorrido se ha dado con proyectos como Pálpito y La huésped, mientras CMO prepara nuevos títulos. La compañía ha mantenido además una apuesta por el talento nacional, con equipos conformados casi en su totalidad por colombianos, y por locaciones distintas a las habituales.

“Siempre buscamos es como mostrar esa Colombia diferente”, explica la ejecutiva. Esa búsqueda llevó a la compañía a grabar, en el caso de La Huésped, en zonas cercanas a Bogotá, incluidos los bosques de El Neusa; y recientemente, en Medellín, en nuevo proyecto que realizaron. El objetivo, según Barreto, es encontrar escenarios que acompañen las historias y permitan ampliar la representación visual del país.

PRODUCCIÓN FUERA DE BOGOTÁ: EL RETO DE LOS SERVICIOS

Llevar una producción a otras regiones de Colombia, sin embargo, todavía implica resolver dificultades logísticas. La expansión de la actividad audiovisual fuera de Bogotá no ha estado acompañada en todos los territorios por una oferta equivalente de proveedores especializados.

“No estamos todavía en el momento donde tú te puedas ir a otra ciudad o a otra población y encontrar la oferta de servicios que necesita una producción”, afirma Barreto. Por esa razón, las compañías deben trasladar desde la capital parte de los servicios requeridos para el rodaje, lo que incrementa la complejidad de la operación.

Frente a esta situación, desde Asocinde, organización de la que CMO es miembro y en cuyo consejo directivo participa Ana Barreto, se impulsó con apoyo de Netflix un taller de formación dirigido a empresas de servicios logísticos. La iniciativa busca incorporar a proveedores que no necesariamente trabajan hoy con la industria audiovisual, pero que pueden hacerlo si conocen sus requerimientos.

El programa incluyó inicialmente a empresas de transporte, seguridad, sostenibilidad y alimentación en Bogotá y Medellín, y contempla llegar a otras ciudades. La intención es que el crecimiento de los rodajes también genere capacidades en los territorios.

La aspiración es que una producción pueda encontrar proveedores preparados cerca de sus locaciones, en lugar de depender de empresas desplazadas desde la capital. Barreto lo resume con un ejemplo: “Ojalá poder llegar a pueblos como El Neusa o Sopó —lugares cercanos a Bogotá— y que haya una empresa de alimentación o de transporte que entienda lo que se necesita en una producción audiovisual y no tenga uno que necesariamente llevar todo desde la capital”.

Ana Barreto de CMO

Ana Barreto es CEO de CMO

UNA INDUSTRIA QUE HA AMPLIADO SUS CAPACIDADES

El desarrollo de la infraestructura audiovisual también está relacionado con la llegada de producciones extranjeras a Colombia. Para Ana Barreto, esos proyectos introdujeron requerimientos técnicos y operativos que terminaron elevando las capacidades de los profesionales y proveedores locales.

“Mucho se le debe a esa cantidad de proyectos extranjeros que empezaron a llegar a Colombia que venían con estos requerimientos de ejecución de los cuales todos terminamos aprendiendo”, dice.

El aprendizaje, explica, no se limitó a las áreas directamente vinculadas con el rodaje. Los cambios alcanzaron a luminotécnicos, directores de fotografía y otros integrantes de los equipos de producción, pero también al personal administrativo. Barreto menciona específicamente el trabajo del back office.

“Así como el DP aprendió cosas de esos clientes que venían de afuera, también nuestros contadores de producción aprendieron qué es un Movie Magic y qué es un reporte en PSL y qué es tener una mesa de control regular todas las semanas y qué es tener realmente los números muy claros”, señala.

La profesionalización de la cadena ha abierto además oportunidades para empresas que no se identifican directamente con el cine o la televisión. El alquiler de tráilers para artistas es uno de los ejemplos mencionados durante la conversación, pero la lógica se extiende a otros servicios.

Para la CEO de CMO, el mercado del entretenimiento debe entenderse de manera amplia. “El entretenimiento no es solamente el audiovisual”, sostiene, y pone como referencia el crecimiento de la industria de los conciertos en Colombia, que también demanda infraestructura y servicios especializados.

En ese contexto, el desarrollo de proveedores puede beneficiar tanto a las producciones cinematográficas y televisivas como a eventos musicales y otras actividades de entretenimiento.

INCENTIVOS Y POLÍTICAS PARA SOSTENER EL CRECIMIENTO

El fortalecimiento de la industria también depende de las políticas públicas. Ana Barreto expresa una valoración positiva del modelo colombiano de incentivos y destaca que mecanismos como el CINA y la Ley 814 han despertado interés en otros países de la región.

“Soy la profesional más orgullosa de los incentivos y las políticas que tenemos en nuestro país porque realmente pues y no lo tengo que decir yo, lo están replicando en diferentes países alrededor de la región”, afirma.

La ejecutiva considera, no obstante, que existen espacios para ajustar el modelo. Entre sus propuestas está aumentar el porcentaje del incentivo CINA y continuar con la simplificación de los procedimientos.

También destaca la expedición de un nuevo decreto orientado a simplificar y digitalizar procesos relacionados con la Ley 814. El propósito, según plantea, es reducir tiempos y facilitar la operación de quienes participan en el sector.

Ana Barreto considera que un fortalecimiento del CINA podría mejorar la oferta para inversionistas extranjeros, mientras que una evolución de la Ley 814 podría consolidarla como una alternativa de inversión para empresas colombianas que pagan impuestos localmente.

La política pública, no obstante, es solo uno de los elementos que deben coincidir para que las regiones desarrollen una actividad audiovisual permanente. Medellín es uno de los casos que CMO ha explorado recientemente. La ciudad cuenta con una industria que, según la ejecutiva, se ha desarrollado alrededor de los videos musicales y otros contenidos, y que tiene capacidad para avanzar hacia otros formatos.

El problema es la continuidad. Si los proyectos son esporádicos, puede resultar difícil para una empresa establecerse de manera permanente fuera de Bogotá. “Si la demanda fuera permanente, todo sería distinta”, argumenta.

Por eso, la expansión regional depende de una combinación de producción constante, proveedores disponibles, incentivos y políticas públicas.

HISTORIA COMO CRITERIO PARA DECIDIR DÓNDE PRODUCIR

La expansión internacional tampoco significa para CMO que la locación o los incentivos deban imponerse sobre las necesidades narrativas. Barreto sostiene que la compañía está abierta a trabajar con otros países cuando el proyecto lo requiera, pero establece una prioridad: la historia.

“No hay nada más importante que ser fiel a la historia y contarla de la mejor manera que se pueda”, afirma.

Esto permite que las decisiones de producción se evalúen desde diferentes perspectivas. Una historia puede beneficiarse de una locación colombiana, pero también puede requerir otro territorio. En ese caso, CMO contempla trabajar en países como México, Estados Unidos, Ecuador o Panamá.

Los incentivos pueden ser parte de la ecuación, al igual que la disponibilidad de servicios, pero no sustituyen el criterio narrativo. “Nos va a gustar siempre poderlo producir lo más localmente, pero pero si en algún momento la historia lo pide, pues no pasará nada”, señala Barreto.

Esta visión también se extiende a las posibilidades de coproducción. CMO mantiene abiertos proyectos con otros aliados y considera que la suma de recursos y capacidades puede facilitar la realización de nuevas historias.

NUEVOS PROYECTOS Y UNA AGENDA ABIERTA A COPRODUCCIONES

La actividad de CMO continúa con varios proyectos en distintas etapas. “Estamos más o menos en la mitad de la posproducción de una serie de 15 capítulos, que es la que hemos mencionado acá que hemos grabado en Medellín, que también nos tiene muy emocionados, es una historia original de CMO para plataforma”, adelanta Ana Barreto.

También está por estrenarse en streaming una serie corta con narrativa cercana al microdrama vertical, y al tiempo la empresa trabaja en nuevos guiones para largometrajes y series.

La intención es mantener abiertas las posibilidades de colaboración con otros productores y aliados, en un mercado donde la coproducción puede permitir sumar capacidades, financiación y acceso a nuevos territorios. “Sí creemos que si se suman fuerzas pues hay más posibilidad de que las cosas salgan adelante”, concluye.

El recorrido que describe Ana Barreto combina, así, tres dimensiones: una producción que busca contar historias colombianas con talento nacional, una industria que ha ampliado sus capacidades a partir de la llegada de proyectos internacionales y una agenda de crecimiento que depende tanto de la infraestructura regional como de los incentivos y las alianzas.

Diario de Hoy

lunes, 17 de agosto de 2026

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