TELEVISIÓN

Mal de amores: De la intimidad a la escala épica en la nueva gran apuesta de Netflix

Aliana González | 31 de agosto de 2026

Catalina Aguilar Mastretta, showrunner de la serie, logró equilibrar la intimidad familiar con un despliegue de producción histórico.

La adaptación de obras literarias al streaming suele ser un desafío. Sin embargo, para Catalina Aguilar Mastretta, showrunner y directora de Mal de amores, el reto fue aún más personal. La nueva serie de Netflix, basada en la aclamada novela de su madre, Ángeles Mastretta, llega el 2 de septiembre combinando la intimidad de las relaciones humanas con un importante despliegue técnico.

En una entrevista exclusiva, Aguilar detalló cómo logró estructurar una novela profundamente lírica bajo las reglas de la televisión actual. Además, la producción de Filmadora no escatimó en recursos técnicos para llevar al espectador al México previo a la Revolución.

Mal de amores se desarrolla en el México convulso de finales del siglo XIX. Emilia Sauri es una mujer que lucha por sus convicciones y se niega a renunciar a sus sentimientos, enfrentándose a las limitaciones impuestas por ser mujer y al peligro de amar locamente a dos hombres: Daniel Cuenca, un aventurero y revolucionario que pobló sus sueños de infancia, y Antonio Zavalza, un médico que busca la paz en medio de la guerra civil.

UN DESAFÍO MUY PERSONAL

Catalina Aguilar ha revelado en distintas ocasiones que soñó con llevar Mal de amores a la pantalla desde que era preadolescente. Y tiene todo el sentido cuando su mamá, Ángeles Mastretta, también ha dicho que escribió Mal de amores pensando en su hija Catalina.

Aguilar aclara que la novela no es autobiográfica, pero sí retrata numerosos instantes familiares. Comentó a PRODU que, además de estos retos muy personales, se trata de una historia épica centrada en una mujer joven. “Al mismo tiempo, tenemos a una familia platicando alrededor de la mesa de la cocina, y creo que traducir esa sensación con la que crecí —de que ese era un espacio importante, digno de proteger—, la idea de una familia conversando, fue muy importante”, explicó.

EL RETO DE LA ADAPTACIÓN: POESÍA Y CLIFFHANGERS

Aguilar explicó que el principal desafío de guion fue aterrizar la prosa poética en episodios dinámicos. “La adaptación tuvo el reto de plasmar numerosas imágenes literarias y convertirlas en una gran serie de televisión”, señaló la directora. Su objetivo fue lograr que la audiencia quisiera ver el siguiente capítulo de forma adictiva, sin traicionar la sensibilidad literaria original.

Los actores Renata Vaca como Emilia Sauri y Juan Pablo Fuentes como Daniel Cuenca en una escena romántica de la serie de época Mal de amores.

Renata Vaca (Emilia Sauri) y Juan Pablo Fuentes (Daniel Cuenca) representan la pasión y la libertad en el México prerrevolucionario.

Para lograr este tono íntimo, la directora recurrió a métodos únicos. Por ejemplo, compartió con el elenco audios reales de conversaciones de su propia familia. De esta manera, los actores lograron captar el ritmo ágil de las sobremesas que caracteriza a la familia Sauri en la ficción. En contraste con otras historias de la época, la protagonista (Emilia Sauri) cuenta con padres liberales que la impulsan a ser libre.

Entre las locaciones que se usaron, destacan en la Ciudad de México los Foros Maravilla. Allí construyó uno de los escenarios más importantes: la Casa de la Estrella.

PRODUCCIÓN VIRTUAL Y DESPLIEGUE MASIVO

Mal de amores destaca por su monumental escala de producción. Según los datos oficiales, el proyecto abarcó 26 meses de trabajo. Asimismo, el equipo se desplegó en 44 locaciones en la Ciudad de México, Puebla y San Luis Potosí. Se trata de una producción de época que sitúa al espectador en los momentos previos a la Revolución Mexicana y presenta escenarios históricos de dichas localidades.

Como un dato que permite entender la dimensión del proyecto, el día de mayor concentración de personas en el set reunió a más de 734 integrantes del equipo.

El equipo recurrió a la Producción Virtual (VP) para resolver situaciones puntuales que no podían producirse en esta época. Entre los escenarios reales, destaca el Palacio Municipal de Puebla. En los Estudios Churubusco, se construyó un vagón de tren rodeado de pantallas de 180 grados que proyectaban escenarios digitales, técnica que posteriormente se adaptó para recrear las azoteas de Chicago en 1910.

Renata Vaca en su papel de Emilia Sauri junto a Iván Amozurrutia como el doctor Antonio Zavalza en la producción mexicana Mal de amores de Netflix.

El triángulo amoroso de la historia: Emilia Sauri (Renata Vaca) encuentra en el doctor Antonio Zavalza (Iván Amozurrutia) un amor basado en la estabilidad.

LA LLEGADA DEL EJÉRCITO MADERISTA

El punto cumbre del esfuerzo técnico se vivió en San Luis Potosí durante la recreación de la entrada del ejército maderista a la Ciudad de México. Para esta secuencia, la producción coordinó a 600 extras físicos. Mediante la tecnología de Crowd Duplication, este grupo se multiplicó visualmente hasta simular un ejército de 10.000 personas en pantalla.

Un reto fue lograr que el encuentro apasionado entre los protagonistas, que ocurre en la entrada de los maderistas a la Ciudad de México, se sintiera auténtico, a pesar de ser una escena técnicamente compleja. Aguilar comentó que en esas ocasiones se deja guiar por lo que la conmueve. Explicó que solo esa escena les ocupó una junta a la semana durante un año y medio para estudiar técnicamente qué iba a pasar. Pero el objetivo final era que, cuando los protagonistas se encontraran, nadie pensara en los caballos, en la cantidad de personas o en los detalles técnicos: solo en el amor entre ellos dos.

“Teníamos muchos retos técnicos importantes debido al tamaño de la serie. Queríamos que se sintiera enorme, gigantesca. Fue armar un rompecabezas muy minucioso”, explicó.

ELENCO DIVERSO: EXPERIENCIA Y JUVENTUD

El éxito emocional de Mal de amores se sustenta en un ensamble actoral equilibrado. Figuras consagradas como Juan Pablo Medina, Cassandra Ciangherotti y Humberto Zurita acogieron a talentos emergentes como Renata Vaca, Iván Amozurrutia y Juan Pablo Fuentes.

Cassandra Ciangherotti como Milagros Veytia y Juan Pablo Medina como Manuel Rivadeneira en la nueva serie de Netflix Mal de amores.

En Mal de amores se logra un interesante equilibrio entre el talento experimentado y el joven. En esta escena, Cassandra Ciangherotti como Milagros Veytia y Juan Pablo Medina como Manuel Rivadeneira.

A pesar de los enormes sets, los cientos de extras y los efectos visuales, Catalina Aguilar asegura que la brújula siempre fue la emoción. “Teníamos muchísimos retos técnicos para que se sintiera una historia gigantesca, pero todo estuvo en función de los personajes”, concluyó la showrunner.

Humberto Hinojosa acompaña a Aguilar en la dirección. Fernanda Eguiarte y Daniela Gómez son parte del equipo de escritura. Además de Catalina Aguilar Mastretta, están en la producción José Nacif, Ramiro Ruiz, Marco Polo Constandse Fernanda Eguiarte, Ángeles Mastretta y Andrea Gamboa.

Curiosamente los productores de Filmadora también aparecen en pantalla. Ramiro Ruiz interpreta al sacerdote que casa a Titi y Sol, mientras que Pepe Nacif da vida al gobernador que baja por la escalera durante la boda.

En la dirección de fotografía está Carmen Cabana; en la dirección de arte, Sandra Cabriada, en vestuario Adela Cortázar.

Para los trajes de época se rentaron más de 11.000 prendas, traídas de México, España y EE.UU. Para vestir a más de 50 personajes principales, 60 bits, 40 stunts, y 3000 extras, se confeccionaron más de 500 prendas. Usar fibras naturales – para estar acordes a la investigación sobre el tipo de vestuario de la época- fue un reto.

El talento está formado por Renata Vaca, Iván Amazorrutia, Juan Pablo Fuentes, Cassandra Ciangherotti, Diana Bovio, Miguel Rodarte, Juan Pablo Medina, Humberto Zurita, Alejandro Puente, Sofía Carrera.

Diario de Hoy

lunes, 31 de agosto de 2026

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