Mellanie Dell'olmo y Julián Zuluaga en Dear Killer Nannies: Criado por sicarios representan a Andrea y Rodri
La conversación sobre las producciones inspiradas en el narcotráfico volvió a instalarse con Dear Killer Nannies: Criado por sicarios, serie basada en la historia de Juan Pablo Escobar, el hijo de Pablo Escobar.
Sin embargo, lejos de repetir la fórmula tradicional del género, la producción decidió centrar su relato en las consecuencias humanas del conflicto y en la experiencia de un niño que creció rodeado de violencia, miedo y contradicciones.
Para los actores Julián Zuluaga y Melanie Dell’olmo, quienes en la serie representan a Rodri y Andrea, ese cambio de perspectiva fue precisamente el elemento que marcó diferencia desde el primer libreto.
“Lo más interesante de Dear Killer Nannies: Criado por sicarios, es que es una serie muy distinta a todas las demás que ya hemos visto, porque cuenta la visión de un niño en medio del conflicto, en medio del caos, pero también en medio del amor”, explicó Dell’olmo durante la entrevista.
Esta visión ha llegado a mucho puntos del planeta, gracias al éxito de la serie. A través de Disney+ y Hulu, Dear Killer Nannies: Criado por sicarios, ha estado en el Top 10 de más de 30 países, alcanzando el puesto número 1 en varios de ellos (incluyendo EE. UU. y Argentina) y manteniéndose en los primeros lugares en el acumulado global durante más de un mes.
Ese alcance internacional, sumado a la recepción de espectadores y víctimas reales, convirtió a Dear Killer Nannies: Criado por sicarios en una producción que abrió una conversación distinta alrededor de las historias sobre narcotráfico hechas en Colombia.
Melanie Dell’olmo sostiene que la historia no se enfoca en glorificar al narcotráfico, sino en mostrar cómo un menor de edad enfrentó las consecuencias de haber nacido dentro de ese entorno. “Cuenta cómo fue su experiencia creciendo en ese mundo”, añadió.

En Dear Killer Nannies: Criado por sicarios, Melanie Dell’olmo representa a Andrea, quien se convierte en la pareja de Juan Pablo Escobar (Janner Villarreal)
Durante años, las producciones sobre narcotráfico en Colombia generaron críticas por convertir a los criminales en figuras de culto. Esa discusión también estuvo presente cuando el elenco recibió el proyecto. Julián Zuluaga reconoció que inicialmente tuvo dudas al leer que se trataba de otra historia relacionada con Pablo Escobar.
“Me lo cuestioné al inicio y dije como: ‘Ah, una historia más de narcos’”, contó el actor. Sin embargo, aseguró que cambió de percepción cuando entendió que el foco narrativo estaba puesto sobre Juan Pablo Escobar y no sobre la figura de su padre.
“Esto va a mostrar lo que realmente generó el narcotráfico más no hablar del narcotráfico. Y es mostrar las consecuencias de lo que el narcotráfico hace y de lo difícil que es haber nacido en eso”, afirmó.
Esa intención también fue destacada por Melanie Dell’olmo, quien consideró importante que la serie “le quiera quitar un poco el protagonismo a Pablo Escobar” y deje de “romantizar una situación tan compleja como lo fue para la Colombia de los años 80 y 90”.
La producción, según ambos actores, busca mostrar una herida histórica desde un lugar distinto: el de quienes crecieron atrapados dentro de esa realidad y terminaron siendo víctimas de ella.
Uno de los ejes centrales de la serie es la relación entre Juan Pablo Escobar y Andrea Ochoa, personaje interpretado por Melanie Dell’olmo. Dentro de la historia, el vínculo entre ambos aparece como un refugio emocional en medio de la violencia.
“Ella, me pareció increíble interpretar porque es un personaje que yo siempre vi como sinónimo de esperanza en la vida de Juan Pablo”, señaló la actriz.
Dell’olmo explicó que el proceso de construcción del personaje implicó estudiar documentos y material audiovisual. “Estamos hablando de una persona que existe”, dijo, al recordar la responsabilidad de representar a alguien directamente vinculado con la historia narrada.
En la entrevista también surgió una reflexión sobre cómo el amor terminó siendo un elemento determinante para la vida de Juan Pablo Escobar. “Literalmente”, respondió Dell’olmo cuando se mencionó que “lo salvó el amor”.
La serie utiliza ese componente emocional para explicar cómo, incluso dentro de contextos marcados por la violencia, existen relaciones humanas capaces de romper ciclos heredados.

Julián Zuluaga es Rodri, quien más que un maleante, es el mejor amigo de Juampi (Miguel Tamayo)
Uno de los personajes que mejor refleja esas contradicciones es Rodri, interpretado por Julián Zuluaga. El actor describió a su personaje como un hombre dividido entre la violencia heredada y la necesidad de proteger.
“Creo que tiene muchos matices. Me permitió explorar esa dualidad y esa polaridad”, afirmó.
Rodri es un sicario, pero también se convierte en una figura de cuidado para Juan Pablo. Según el actor, el personaje vive constantemente entre dos caminos: el legado criminal de su padre y la influencia de un entorno familiar que le insiste en buscar otra vida.
“Él realmente sí está muy enfocado en su trabajo, que es cuidarlo a él y tratar de cuidar su inocencia en medio de todo”, explicó.
Esa dualidad atraviesa buena parte de la serie y funciona como una forma de cuestionar la idea de que los personajes ligados al narcotráfico pueden reducirse únicamente a categorías de victimarios o héroes. En Dear Killer Nannies: Criado por sicarios, incluso quienes participan en ese mundo aparecen condicionados por contextos familiares, sociales y económicos.
Uno de los momentos más significativos para Julián Zuluaga ocurrió después del estreno de la serie. El actor reveló que recibió mensajes tanto de Juan Pablo Escobar como de familiares de víctimas del narcotráfico.
“Juan Pablo se contactó con nosotros y nos agradeció mucho por contar esta historia”, dijo. Sin embargo, el mensaje que más lo impactó fue el de una víctima directa de Pablo Escobar. “Fue un mensaje del hijo de una de las víctimas del vuelo de Avianca agradeciéndole por hacer la serie”, relató.
Para Zuluaga, esa reacción confirmó que la producción logró alejarse de la glorificación del narcotráfico y enfocarse en sus consecuencias reales. “Si una de las víctimas está diciendo esto, es porque es una serie que realmente sí logró su objetivo”, aseguró.
Además de la discusión temática, la serie también se convirtió en una vitrina para el talento audiovisual colombiano. Gran parte del equipo técnico y artístico estuvo conformado por profesionales del país.
“Lo que tenemos es talento”, afirmó Melanie Dell’olmo al referirse al trabajo del elenco y del equipo de producción. “Todos los talentos que tenemos en Dear Killer Nannies son increíbles y a mí me me alegra mucho haber compartido en escena con todos ellos y y tener en común un proyecto como lo es este tan grande y tan importante”.
Las grabaciones se realizaron en Medellín bajo la dirección de Pablo Fendrik y Juan Felipe Cano, con participación de profesionales colombianos tanto delante como detrás de cámaras.
Los entrevistados coinciden en que la competitividad actoral en el país es de muy alto nivel y que este proyecto sirve para seguir mostrando la calidad de cosas que se pueden hacer en Colombia.
“Hay un montón de referentes colombianos maravillosos, y creo que eso es lo que tenemos que hacer nosotros como artistas también: dejar el nombre de Colombia en alto desde otros lugares artísticos”, concluye Julián Zuluaga.
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viernes, 22 de mayo de 2026 |