
La crisis de la vivienda apenas aparece en un audiovisual marcado por la clase media
El cine y las series han visibilizado muchos problemas sociales a lo largo del tiempo. Por ejemplo, han ayudado a cotidianizar las vidas LGBTIQA+ y dado voz a conflictos raciales. Sin embargo, cuando hablan de desigualdades económicas, suelen hacerlo con una mirada sesgada, pues las clases bajas solo aparecen como detonante de las tramas y muchas veces enmarcadas dentro del denominado porno de la pobreza, que busca explotar económicamente miserias ajenas desde un prisma paternalista.
El Informe ODA 2026, que acabamos de publicar, demuestra que este problema persiste en la actualidad. Nuestra investigación ha incluido por primera vez un apartado completo de clase social, que deja claro que la clase media es la que predomina, ya que engloba casi a la mitad de personajes tanto en cine como en series. En general, los datos indican que existe un desclasamiento, pues pocas obras tratan el impacto real de la situación económica de los personajes en sus vivencias en pantalla.
Cuando existen desigualdades, estas suelen utilizarse como detonante de tramas donde la pobreza está muy presente. Encima, muchas veces estos personajes suelen pertenecer a colectivos vulnerabilizados, como personas migrantes o el pueblo gitano. Por su parte, la riqueza aparece normalizada, más como telón de fondo en ciertas ficciones que como un elemento a tratar. Es decir, que cuando hay producciones protagonizadas por personas ricas, no se cuestiona este estatus social.
A nivel internacional se produjo hace unos pocos años el movimiento eat the rich, encabezado por éxitos como Parásitos, que sí pretendían dialogar con la citada problemática y mostrar los conflictos derivados de una estructura social anclada en la desigualdad. Pero otras películas englobadas dentro de este marco se han limitado a utilizar los problemas de clase como una forma de generar conflicto, al mismo tiempo que ponían la riqueza como algo aspiracional y deseable, como es el caso de The White Lotus o Triangle of Sadness.
El Informe ODA 2026 muestra que, en general, los personajes viven en grandes casas independientemente de su nivel económico, lo cual genera una falsa idea de las posibilidades de vida actuales de la población y desliga las narrativas de la ficción con las inquietudes reales de las personas. Llama la atención, también, que la crisis de la vivienda apenas esté representada, pues los protagonistas no se preocupan por encontrar un hogar, pagar el alquiler o vivir un desahucio. Sí existen excepciones muy interesantes, como la película de animación Olivia y el terremoto invisible y el filme Los tortuga, que demuestra cómo la clase condiciona todo, incluidos los procesos de duelo.
Desde ODA consideramos que es necesario apostar por más ficciones en esta línea, porque enriquecen las narrativas al mismo tiempo que reflejan problemas reales, y han demostrado conectar bien con las audiencias.
En caso de que quieras saber más sobre cómo se representa la clase en pantalla, te animamos a que leas nuestro Informe ODA 2026 completo, donde también hablamos de cómo muestran el cine y las series actuales a las personas LGBTIQA+, racializadas y con discapacidad.
Si tienes alguna pregunta que quieres que resolvamos en esta sección, no dudes en escribirnos a comunicación@oda.org.es con el asunto “Pregunta a ODA”.
Además, estamos a tu disposición para hablar también en privado, ya que ofrecemos asesorías y talleres personalizados sobre diversidad en el audiovisual.
|
viernes, 24 de julio de 2026 |
Cine y discapacidad: Por una representación real que rompa las barreras de la pantalla