TELEVISIÓN

Ramón Salomón de Quantum Visionary Group: “El riesgo de confundir data con criterio editorial”

15 de mayo de 2026

Ramón Salomón reflexiona en su texto de opinión que "el algoritmo reconoce señales; el editor interpreta posibilidades"

Hay una frase que casi todos los creadores, productores y desarrolladores audiovisuales hemos recibido como respuesta, generalmente después de semanas —o meses— de trabajo, expectativa y preparación, ante un pitch de una película, serie o Propiedad Intelectual (IP): “No es lo que estamos buscando en este momento”.

El problema es que, muchas veces, el “momento” cambia demasiado rápido. Hace unos meses el mercado parecía pedir historias ligeras. Después pidió thrillers oscuros y más tarde contenidos familiares. El creador escucha, ajusta, desarrolla, reescribe, empaqueta, vuelve a tocar la puerta y recibe una respuesta parecida, aunque ahora la idea vaya justo en la dirección contraria a la anterior.

En nuestra cabeza, esto puede significar cosas distintas: quizás se les acabó el presupuesto; puede ser que hayan cambiado su estrategia; podría ser que cambiaron al ejecutivo y el nuevo tiene otra idea; tal vez y quieren seguir trabajando con una IP conocida por miedo al riesgo; o tal vez, el “algoritmo” de hoy les cambio la jugada completamente.

Los que nos dedicamos a esto, entendemos la lógica del comprador. Plataformas, Networks, estudios y distribuidores viven bajo una presión real. Deben justificar inversión, reducir riesgo, responder a usuarios, anunciantes, accionistas, presupuestos, ventanas, modelos de suscripción, métricas de consumo y cambios tecnológicos cada vez más acelerados. Nadie puede pedirle a una Plataforma o Network que decida a ciegas y que ignoren sus datos. El problema empieza cuando la data deja de ser una herramienta de lectura y se convierte en sustituto del criterio editorial.

Históricamente, la industria audiovisual se ha movido entre dos fuerzas: la intuición y el mercado. Los grandes ejecutivos no eran importantes solamente porque tenían presupuesto para aprobar proyectos, sino porque sabían leer algo más difícil: el potencial de una idea antes de que esa idea demostrara, con números, que podía funcionar. Así fue como nacieron grandes conceptos, filmes que ganaron premios, series que rompieron ratings y Propiedad Intelectual que generaron franquicias.
La televisión, el cine y la ficción seriada han avanzado muchas veces gracias a decisiones que, vistas desde una hoja de cálculo previa, no necesariamente parecían evidentes. Alguien tuvo que creer en un tono, en un personaje, en una contradicción, en una emoción.

Hoy, en cambio, existe el riesgo de que muchas decisiones creativas se tomen mirando solamente números. Un algoritmo puede detectar comportamientos pasados, patrones de consumo, abandono, recurrencia, permanencia, afinidad y segmentación. Pero hay una pregunta que la matemática no siempre puede contestar: ¿qué va a querer la audiencia cuando algo que aún no existe le revele un deseo que todavía no sabía que tenía? Ese es el territorio de la visión editorial.

El algoritmo reconoce señales; el editor interpreta posibilidades. La data ordena el pasado; el criterio imagina futuro. La métrica mide comportamiento; la intuición profesional detecta hambre cultural. En una industria que vive de crear novedad, emoción, conversación y pertenencia, esa diferencia no es menor.

La industria afirma valorar la originalidad, pero a menudo exige que esa originalidad venga respaldada por pruebas de éxito previo. Si todo se decide desde modelos demasiado conservadores, corremos el riesgo de producir contenidos correctos, pero no verdaderamente necesarios. Contenidos alineados con tendencias, pero no con hambre emocional. Contenidos diseñados para no fallar, pero incapaces de abrir una conversación nueva.

La solución no es regresar a una industria puramente intuitiva, donde las decisiones dependían solo del gusto personal, la jerarquía o el instinto de unos cuantos. Esa industria también tenía sesgos, puntos ciegos y puertas cerradas. La verdadera oportunidad está en construir una nueva alianza entre data, criterio editorial y desarrollo profesional.

Las Plataformas y Networks también necesitan preservar espacios de escucha real. No todo proyecto valioso llega envuelto en evidencia perfecta. No toda IP nace con su audiencia comprobada. No toda apuesta estratégica puede reducirse a un comparativo inmediato. A veces, el futuro de una industria depende de detectar aquello que todavía no parece obvio.

Quizá la pregunta ya no debería ser solamente: “¿Esto es lo que estamos buscando en este momento?”. Tal vez la pregunta más importante debería ser: “¿Esto podría ser algo que todavía no sabemos que estamos buscando?” Porque cuando el algoritmo dice “no”, todavía debería quedar espacio para que un buen criterio editorial pregunte: ¿y si sí?

Por
Ramón Salomón G.
Executive Media Strategist | Business Expansion • IP Development • Scripted Production
CEO de Quantum Visionary Group | Mexico & LATAM

Diario de Hoy

viernes, 15 de mayo de 2026

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