TELEVISIÓN

Productor Camilo Baquero explica cómo los microdramas verticales están cambiando las reglas de la industria en Colombia

Édison Monroy | 10 de agosto de 2026

Camilo Baquero tiene más de 25 años de experiencia en la industria audiovisual

El contenido vertical pensado para teléfonos celulares no solo modificó la manera de contar historias: también introdujo otros tiempos de producción, nuevos perfiles profesionales y una lógica distinta para medir el interés de las audiencias. El productor colombiano Camilo Baquero, que en los últimos años se ha especializado en ello, comentó varias de las claves de este formato.

El primer cambio ocurre detrás de cámara. Baquero recuerda que, cuando comenzó a estudiar los modelos de producción de otros países, los esquemas utilizados para los verticales parecían difíciles de trasladar a Colombia desde la experiencia acumulada en producciones tradicionales.

“Uno veías veías esos documentos y uno decías ‘esto es imposible, esto es imposible, esto es imposible’”, cuenta. La práctica terminó demostrando otra cosa.

“Hicimos los primeros ejercicios de microdramas verticales y te das cuenta que sí hay una dinámica y un diseño de producción que permite ser competitivo, entendiendo muy bien las necesidades de la narrativa como tal”, explicó Baquero, quien trabajando para la compañía Barrio Abajo ha sido el productor de varias historias originales para Idilio.

NUEVOS DISEÑOS DE PRODUCCIÓN

Fue así como surgió una configuración diferente: Una producción de decenas de episodios puede organizarse bajo un calendario que, desde las lógicas tradicionales, parecería demasiado corto.

“Empezamos a ver como normalidad tinglados de producción pequeños, producciones livianas, crews reducidos o cast reducido. Eso abrió las posibilidades a tener un nuevo esquema de producción, tener calendarios más reducidos”.

Pero Baquero, quien tiene más de 25 años de experiencia en la industria audiovisual, plantea un límite para esa reducción: la velocidad no debería convertirse en deterioro de las condiciones laborales.

“En el vertical tú puedes encontrar un modelo de producción donde te enfocas en crear el contenido que realmente necesitas, pero no le estás pagando mal a las personas”, sostiene.

La competencia, por eso, no debería reducirse a ofrecer el precio más bajo. El conocimiento de la narrativa vertical y la capacidad de producir de acuerdo con sus reglas también forman parte del valor de una productora.

ACEPTACIÓN Y REDEFINICIÓN DEL TALENTO

El cambio también alcanza a los actores. Camilo Baquero hace una distinción entre el trabajo interpretativo tradicional y las exigencias específicas del vertical. En estos contenidos, la conexión con la audiencia debe producirse rápidamente y las escenas están diseñadas para generar una respuesta inmediata.

“La gente con lo que conecta es con lo fresco, lo genuino. Mientras más reales parezca a la audiencia, pero que la situación la esté transmitiendo de inmediato, hay mucho más engagement”, explica.

La afirmación no implica, para el productor, restarle importancia a la experiencia de los actores formados bajo modelos tradicionales. Al contrario, Baquero hace un paréntesis para reconocer el papel histórico de la interpretación en la construcción de los contenidos audiovisuales.

La diferencia está en las necesidades del nuevo formato. El talento requerido puede responder a características distintas y a una relación más directa con la cámara y con las situaciones narrativas. También se amplía el espacio para nuevos perfiles vinculados con la creación digital y las herramientas tecnológicas.

POTENCIAL DE INNOVACIÓN E HISTORIAS PROPIAS

Los microdramas actuales funcionan con estructuras narrativas reconocibles. Los primeros segundos tienen un papel determinante y los acontecimientos se suceden con rapidez para mantener al espectador dentro de la pantalla.

Camilo Baquero reconoce que existe una fuerte influencia de las métricas y del comportamiento registrado por las plataformas. Sin embargo, considera que esa fórmula no necesariamente representa el límite creativo del formato.

“De alguna manera estamos descrestados y nos dieron donde era, el contenido rápido”, dice. Para el productor, el siguiente paso consiste en explorar qué otros contenidos pueden aprovechar la posición vertical del teléfono:

“Este es el momento de la exploración, de ser creativos, nada está dicho. Todos estamos haciendo microdramas porque son lo que está comprobado que funciona, pero hay muchos formatos por explorar en vertical como realities, documentales y otras formas narrativas que todavía no tienen una denominación definida dentro de este ecosistema”.

El desafío creativo, entonces, consiste en aprovechar las reglas que ya demostraron funcionar sin convertirlas en una fórmula inamovible.

POSICIONAMIENTO DE COLOMBIA EN EL MAPA GLOBAL

La experiencia acumulada por la industria colombiana del vertical es otro de los elementos que explican la llegada de producciones internacionales y la circulación del talento nacional.

Camilo Baquero relaciona este proceso con el crecimiento que experimentó Colombia a partir de la llegada de las plataformas y de una demanda internacional que amplió las necesidades de producción. Ese proceso también generó nuevas especialidades dentro de los equipos audiovisuales.

“Se fueron creando unas experticias necesarias y unas especialidades muy puntuales en el segmento de la industria que fueron haciendo una formalización y el colombiano en eso le está yendo muy bien”, explica.

Los microdramas se empezaron a realizar a escala global desde Colombia en segundo semestre de 2024 con la llegada de ReelShort al país. Desde ese momento, otras plataformas han llegado como DramaBox, han generado movimiento para diseñadores de producción, equipos técnicos, actores, locaciones, alimentación y otros servicios asociados a estas producciones.

Esa experiencia se suma a la posición geográfica del país y a la posibilidad de producir para diferentes mercados de la región. Pero, sobre todo, se refleja en la demanda de profesionales colombianos.

“En las historias de varias de estas plataformas internacionales, así se hagan en otros países, piden talento colombiano, como directores y actores, porque les gusta como trabaja y lo que generan nuestros talentos”, destaca.

El reto que plantea Camilo Baquero es utilizar esa experiencia para desarrollar modelos propios, explorar nuevas narrativas y convertir la producción vertical en un espacio donde el país también pueda contar sus propias historias para una audiencia global:

“Tenemos la fama de que el contenido colombiano es muy bien recibido en todo el mundo. Hay un gusto y una muy buena recordación por el trabajo de la calidad colombiana tanto detrás de cámara como lo que se entrega delante de cámara. Hay que aprovechar esas capacidades que tenemos”.

Diario de Hoy

martes, 11 de agosto de 2026

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