Todavía no terminamos de asumirlo, pero las redes sociales se convirtieron en el espacio donde pasamos una parte enorme de nuestra vida. Antes era un lugar para compartir fotos de vacaciones o algún pensamiento casual; hoy es, para muchos, una suerte de segunda piel. Un lugar donde trabajamos, nos mostramos, opinamos, vendemos, compramos, conocemos gente, nos informamos y, sin darnos cuenta, dejamos miguitas de pan que forman un camino completo hacia quiénes somos. Y ese...